Lo que debía ser una pelea por el título mundial terminó convertido en un escándalo. El combate entre el turco Emirhan Kalkan y el ruso Sergei Gorokhov, disputado en Trabzon, Turquía, fue suspendido tras desatarse una batalla campal que involucró a equipos, staff e incluso aficionados.
La tensión comenzó a escalar desde el tercer asalto, cuando una serie de acciones en las esquinas calentaron los ánimos. Lo que inició como un intercambio verbal rápidamente se transformó en empujones y golpes entre integrantes de ambos equipos, rompiendo por completo el orden del combate.
En cuestión de segundos, la situación se salió de control. Decenas de personas invadieron el ring, mientras volaban sillas y se desataban golpes por todos lados. Las imágenes mostraron a personas en la lona sangrando, mientras otros intentaban detener una pelea que ya había escalado a niveles caóticos.
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El descontrol no se limitó al cuadrilátero. Parte de la violencia se trasladó a las primeras filas del recinto, donde algunos aficionados también se involucraron. La seguridad se vio rebasada ante la magnitud del altercado, sin poder contener de inmediato la trifulca.
Ante este escenario, el árbitro decidió detener la pelea de forma definitiva, dejando sin resolución el cinturón del Campeonato Mundial UBO. La organización optó por suspender el combate mientras las autoridades iniciaron una investigación para esclarecer lo sucedido.
Tras los hechos, Kalkan rompió el silencio y señaló directamente al entorno de su rival: "¿Qué hacía el entrenador del oponente en nuestra esquina? Su acercamiento y sus gestos avivaron la situación. Siempre hemos defendido el juego limpio".
El pugilista turco también lamentó el desenlace de una noche que prometía espectáculo deportivo, pero terminó empañada por la violencia. Por ahora, el título queda en el aire.