Gimnasia y Esgrima de Mendoza hizo historia en la Liga de Argentina, volvió a la Primera División 41 años después de un dramático partido en el que empató 1-1 en tiempo regular y terminó venciendo 0-3 en penaltis al Deportivo Madryn, resultado que desencadenó la eufórica reacción de su afición.
Muchos seguidores de Esgrima se saltaron de la tribuna a la cancha luego del último cobro de penalti para tratar de desnudar a sus propios jugadores con tal de quedarse con un ‘recuerdito’ del histórico momento.
Los futbolistas estaban extrañados de ver cómo sus propios fans intentaban arrebatarles de manera agresiva sus playeras, shorts o zapatos de futbol, por lo que reaccionaron indignados, tratando de vestirse como podían.
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Lo más negativo es que los seguidores de Gimnasia también se dedicaron a increpar y a burlarse de los futbolistas del Deportivo Madryn, por lo que la cancha se volvió un auténtico hormiguero con tanta gente que había durante los festejos.
Y es que el club de Mendoza sufrió en demasía durante este cotejo: Recibió un gol en contra al 77’; sin embargo, Facundo Lencioni logró la igualada al 90+4’ de penalti, el juego se extendió a los tiempos extra y, posteriormente, a la tanda de penaltis.
Fue en ese momento que el portero de Gimnasia, César Rigamonti, levantó la voz y les pidió a ius compañeros: “¡Confíen en mí!“, y terminó atajando dos de los tres tiros errados por su rival, para erigirse como la gran figura del ascenso de su escuadra, que regresa a la Primera División junto a Godoy Cruz e Independiente Rivadavia. Lo lamentable fue la reacción de su gente.