El miércoles por la noche, el Sanatatea Cluj y el Universitatea Craiova se enfrentaron en la primera ronda de la Copa de Rumania, un duelo que trascendió por lo que ocurrió en el minuto 89, cuando el dueño del Cluj, Aurelian Ghisa, entró al campo, recibiendo críticas porque tiene 61 años de edad.
Al final del encuentro, el Universitatea Craiova se impuso por 4-1 y sumó sus primeros tres puntos en el Grupo B, pero la presencia del dueño del Sanatatea Cluj, de la tercera división, fue el tema que acaparó burlas y cuestionamientos.
El dueño del FC Botosani, líder de la Superliga de Rumania, Valeriu Iftime, calificó la entrada del dueño del Craiova como "un circo”.
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AMOR POR EL FUTBOL
Ghisa reaccionó a esta declaración del propietario del FC Botosani.
“No, no creo que eso haya destruido mentalmente a los jugadores ni que haya mermado su entusiasmo, como afirmó Iftime.
“Se trata de placer y amor por el futbol. Así funciona nuestro equipo. No buscamos el dinero, simplemente disfrutamos jugando al futbol. Por eso estamos aquí. El objetivo principal es disfrutar del futbol y quiero ser un ejemplo para los jóvenes jugadores.
“Es natural. Si el señor Iftime nunca ha jugado al futbol, no tiene forma de entender lo que siento. Es imposible comprender los momentos y las sensaciones que se experimentan al entrar al campo, y más aún cuando entra Ion Oblemenco. Es algo único, por las experiencias que todos vivimos en los partidos de los años 70.
“El Sanatatea es un equipo con alma. Es un equipo semiprofesional, donde solo nos interesa el placer de jugar al futbol. Y para mí es un placer personal seguir en este deporte el mayor tiempo posible. Es posible”, dijo Ghisa.
El directivo lució el número 55 y entró justo cuando su equipo defendía un tiro de esquina con el marcador 1-4 a favor de su rival.
Ghisa no entró para defender el peligro, y aunque lo intentó tampoco recibió el esférico, pero se mantuvo en el centro del campo animando a sus compañeros. “Mi motivación nunca me abandona; el futbol es mi pasión y jamás la dejaré. Junto con los demás jugadores y el cuerpo técnico, queremos demostrar que incluso un equipo de tercera división puede rendir”, añadió.
PASÓ EN MÉXICO
La osadía de Ghisa hace recordar que en México se vivió una historia similar con Humberto Filizola, rector de la Universidad Autónoma de Tamaulipas, quien jugó algunos minutos en Primera División a los 44 años, en un partido frente al América, en abril de 1994.
Estuvo media hora en el campo y rozó el gol con un tiro que pegó en el poste. Se convirtió en el debutante de mayor edad en la historia del futbol mexicano.