Donald Trump se convirtió en un inesperado protagonista durante la ceremonia de premiación del Mundial de Clubes. El presidente de Estados Unidos estuvo sonriente todo el tiempo, entregó medallas, saludó a todos los futbolistas y cuerpos técnicos y, al final, hizo lo impensable: Se quedó a festejar con el Chelsea mientras que el capitán Reece James levantaba el trofeo.
El momento de inmediato se tornó viral de forma internacional, debido a que Trump, junto con Gianni Infantino, presidente de la FIFA, cargaron el trofeo de la base en la que estaba para entregarlo al capitán de los Blues en el centro del templete, se esperaba que el político y el directivo se retiraran en ese instante, de hecho, el italiano parecía llevarse del brazo al presidente estadounidense, quien no entendió la instrucción y se quedó a lado de James.
El portador del gafete del Chelsea esperaba a que Trump se alejara unos metros, amagó un par de veces con levantar el trofeo, pero como el político permaneció, se ganó las sonrisas de los jugadores y, al final, apareció en la fotografía que le dará la vuelta al mundo, cuando se confirmó que los Blues son los nuevos campeones de clubes a nivel mundial tras golear al PSG. Una postal que tendrá vigencia de cuatro años.
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Antes de ese inverosímil momento, Trump entregó medallas a los mejores jugadores del torneo, a los subcampeones, los árbitros y a cada uno de los jugadores monarcas de este nuevo certamen y lo hizo con la mejor disposición. Se había anunciado que estaría en el estadio, pero no que sería parte de la ceremonia de premiación.
Otro momento de llamar la atención fue cuando, después de que pasaron todos los jugadores del Chelsea por su medalla, Infantino le regaló a Trump una presea y el presidente estadounidense se la guardó de inmediato en su saco para atesorar el momento.