En un partido caótico, con siete goles de por medio y un duelo entre los hermanos Marcus y Képhren Thuram que pareció firmar las tablas entre sendos contendientes, la Juventus se impuso 4-3 este sábado en el clásico italiano ante el Inter de Milán con el agónico golazo del joven Adzic en el minuto 91, definitivo para consagrar el reinado de la 'Vecchia Signora' en Italia.
El 'Derby d'Italia', como se conoce este clásico duelo del 'calcio', uno de los más importantes de la historia del futbol transalpino, tiene dueño en las últimas tres citas.
La Juve, pese a sus problemas internos, deportivos y de juego en su historia reciente, ha sido capaz de doblegar a uno de los equipos más potentes de Europa en las últimas temporadas, desinflado en este inicio al perder en dos de las tres primeras jornadas.
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HÉROE
Tres protagonistas claros tuvo el duelo. El más relevante, el que se robó toda la atención en el último suspiro, fue un montenegrino de 19 años llamado Vasilije Adzic, canterano de la Juventus al que no le tembló el pulso para, con 3-3 en el marcador, sacar un disparo desde fuera del área en los últimos momentos del tenso duelo al que Sommer no pudo llegar con claridad.
Decidió Adzic un duelo trepidante.?El central Bremer asistió al otro defensa, Kelly, quien abrió el marcador.
Calhanoglu empató para el Inter a la media hora de un partido que su compatriota Kenan Yildiz se encargó de llevar al descanso con ventaja juventina. Recibió en tres cuartos y sacó otro zapatazo desde fuera del área que sirvió para el 2-1.
Pero Calhanoglu volvió a equilibrar la balanza. Controló con el pecho en la frontal y, sin dejar que botara, sacó una volea que empató el partido. Tres golazos seguidos. Y el final de Adzic. Todos fuera del área.
DUELAZO
Con el 2-2 aparecieron, con permiso de Adzic, los otros dos protagonistas del duelo. Pasó de ser un partido turco a uno francés. Porque fueron dos franceses, aunque uno de ellos, Marcus, nacido en Parma, en Italia, porque su padre jugaba en el equipo de la ciudad por aquel entonces, los que marcaron los dos goles que significaron el 3-3, la locura total en el clásico.
Primero Marcus en el 76, que firmó la remontada 'nerazzurra'.
Y 7 minutos después, en el 83, Khephren se tomó su venganza personal para poner el empate a 3 con otro gol de cabeza.
El festejo de Marcus Thuram fue mirando a la cámara de televisión y luego señalando su apellido en la camiseta. Khéphren lo imitó en todo, la evolución con la cabeza y la celebración. Todo ante la atenta mirada de su padre en la tribuna, el campeón del mundo Lillian Thuram.
El empate parecía bueno para ambos viendo el desarrollo del duelo. Parecía justo por el nivel de ambos. Poético incluso por los autores de los últimos goles. Pero Adzic se encargó de acabar con todo. De mantener el invicto de la 'Juve'. Y de sembrar más dudas en el Inter, perdedor en dos de estas primeras tres jornadas.
Con información de EFE