EFE.- El Manchester United lució una renovación espectacular con el debut triunfal en el banquillo del entrenador Michael Carrick, que dirigió a su equipo hacia la victoria 2-0 en el derbi frente al Manchester City, muy tocado tras encadenar su cuarto partido consecutivo sin conocer la victoria.
El choque, desde el inicio, fue siempre para el Manchester United, muy bien situado sobre el césped, dominador y muy enchufado.
El City siempre se vio superado, careció de iniciativa alguna y se fío en exceso a las individualidades de sus extremos.
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Fueron 45 minutos de dominio del United, que anotó dos veces en fuera de juego (Diallo y Bruno Fernandes) y que gozó de una ocasión clarísima de Dorgu que salvó Donnarumma con una buena mano.
En el complemento, el United siguió a su ritmo, pero más fino al contragolpe. Donnarumma prolongó la agonía con tres paradones, uno doble: despejó un intento de Diallo, se convirtió en un coloso ante Casemiro en el rechace y después Mbeumo sufrió al guardameta italiano, que se hizo enorme con una gran estirada.
Sin embargo, no pudo con el mismo Mbeumo, que por fin, en el minuto 65, derribó la muralla. En el enésimo contragolpe del United, se plantó ante el portero del City y con un disparo cruzado provocó la explosión de Old Trafford, que diez minutos después celebró el segundo, obra de Dorgu después de empujar un centro de Matheus Cunha desde la banda izquierda.
El 2-0 fue suficiente para Old Trafford, que disfrutó de un triunfo que anuló a su principal enemigo, en crisis de resultados y con el título cada vez más lejos después de cuatro partidos consecutivos sin conseguir la victoria. Carrick, con un despliegue maravilloso y una puesta en escena brillante, oxigenó a su equipo en un estreno soñado por cualquier técnico del United.