Hace dos semanas, en el partido de Premier League entre el Wolverhampton y Newcastle (0-0), un niño aficionado del equipo local se echó a llorar de forma desconsolada luego de que su padre se comió sus nuggets.
Según se aprecia en un video, padre e hijo están en las gradas del Molineux Stadium, y de forma desenfadada el adulto mete la mano en la cajita de los nuggets y toma el último que quedaba, desatando el llanto del pequeño de nombre Rory.
El hombre ni siquiera se percató de que el menor se llenó de tristeza tras su acción.
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15 días después, cuando los Wolves volvieron a jugar de locales el sábado pasado, el club tuvo un gran detalle con el pequeño fan, por lo que la mascota del equipo (Wolfie) fue hasta su lugar en las tribunas y le regaló no sólo una bolsa grande llena de nuggets, también un kit completo que incluía la playera y otros artículos.
El sonido local hizo eco de esta acción y bromeó con el padre del pequeño, a quien le pidió mantenerse alejado de la comida de su hijo.
La historia tuvo un final feliz con Rory sonriente mientras era cargado por su padre y sostenía sus regalos, al tiempo de recibir los aplausos de otros aficionados.