“Bienvenidos al Estadio Ciudad de México”, se escucha desde los altavoces sostenidos por personal del gobierno capitalino, quienes invitan a los transeúntes a tomarse la foto enfrente del renovado inmueble desde la Calzada de Tlalpan, al tiempo de solicitar que “sigamos avanzando” para evitar aglomeraciones.
El Estadio Azteca reabrió sus puertas luego de 22 meses, en medio de un fuerte operativo de seguridad, algunas protestas, música, curiosos, aficionados sin boleto y la sorprendente ausencia de la reventa.
La periferia del llamado Coloso de Santa Úrsula amaneció sitiada: los vecinos que salieran de sus hogares en auto sólo podrían acceder de regreso mostrando su INE o un comprobante de domicilio, aunque la recomendación de las autoridades de la Alcaldía Coyoacán fue que permanecieran en sus casas.
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“Nos pusieron aquí para cuidar a la ciudadanía, pero ahorita no hay nada”, comenta a Latinus una policía de la Secretaría de Seguridad Ciudadana, quien desde las 11:00 horas está parada en una de las esquinas de Circuito Azteca, en donde se mantendrá hasta la medianoche.
El flujo de aficionados con la playera de México se fue incrementando conforme se acercaba la hora del partido y aunque muchos no contaban con entradas, no perdían la esperanza de encontrar una buena oferta de última hora... o un milagro.
En tanto eso no sucediera, no hay mexicano que se resista a la fiesta y se bailó y cantó ‘La Copa de la Vida’ —aquel tema interpretado por Ricky Martin que se hizo mundialmente famoso durante Francia 98—, esta vez a ritmo de banda.
“Cristiano tuvo miedo, Cristiano tuvo miedo”, gritaban los fans que hacían su arribo al estadio desde el puente de Huipulco, mientras ya las filas para ingresar al estadio a tres horas del comienzo del partido comenzaron a formarse.
Mientras tanto, las pruebas de sonido desde el interior del Azteca revelaban “sin querer queriendo” algunos de los nombres de la posible alineación titular del Tri ante Portugal: Raúl ‘Tala’ Rangel, Jesús Gallardo, Erik Lira y Raúl Jiménez... ¿será?
Es la primera bocanada del Mundial en territorio azteca, y como suele suceder cada cuatro años, el aficionado nacional ya fue capaz de reinventarse pese a no contar con argumentos para derrochar confianza: retumbó el “¡México, México!” con la fe ciega que se le suele poner.
“Bienvenidos al Estadio Ciudad de México”, vestido de Banorte y con la rica historia de casi 60 años en los que se le conoce como Azteca.