El fallecimiento del histórico entrenador rumano Mircea Lucescu a los 80 años reavivó una polémica inesperada, luego de que Nery Castillo, exjugador de la Selección Mexicana. recordara públicamente un episodio personal ocurrido durante su etapa en Ucrania.
Antes de la muerte del entrenador ocurrida el 7 de abril, el exjugador mexicano publicó un mensaje en redes sociales que evidenció una herida no cerrada desde su paso por el Shakhtar Donetsk, donde coincidieron en la temporada 2008-2009.
“Me quedo contento que tu hijo fue a verte en estos momentos difíciles que estás pasando y que esté a tu lado. A mí no me dejaste estar al lado de mi madre cuando estaba en coma ni tampoco despedirme de ella en su entierro. Deseo que te recuperes y estés con tu familia bien”.
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El conflicto se remonta a enero de 2009, cuando la madre del delantero, Myriam Confalonieri, se encontraba en estado crítico. Castillo solicitó permiso para viajar y acompañarla, pero aseguró que el técnico le negó la posibilidad de hacerlo.
Años después, el propio exseleccionado nacional reiteró que no pudo despedirse de su madre, una situación que marcó profundamente su carrera y su relación con el estratega rumano, con quien ya existían tensiones dentro del vestidor.
La relación entre ambos nunca fue cercana. Desde la llegada de Castillo al club, Lucescu mostró reservas sobre su fichaje, considerado costoso, y en varias ocasiones lo señaló como un elemento conflictivo dentro del equipo.
Por su parte, el entrenador siempre defendió su postura, asegurando que en temas familiares solía dar permisos a sus jugadores, negando así la versión del mexicano, lo que mantuvo viva la controversia con el paso de los años.
Lucescu dejó una huella importante en el futbol europeo, con una larga trayectoria en clubes y selecciones, además de múltiples títulos durante su etapa en Ucrania y otras ligas del continente. Sin embargo, tras su fallecimiento, el testimonio de Castillo volvió a colocar bajo los reflectores este episodio personal.