La Selección Mexicana tuvo su segundo partido amistoso previo al debut en el Mundial, derrotó 1-0 a Australia en el Rose Bowl de Pasadena, California, pero lo hizo con un funcionamiento contrastante, con una primera parte sobria y con dominio, mientras que en la complementaria aparecieron las dudas futbolísticas y de funcionamiento.
El cuadro mexicano arrancó de buena forma el primer tiempo, con un tridente en la media cancha con Luis Romo, Luis Chávez y Álvaro Fidalgo que le garantizó gran posesión del esférico. La primera gran ocasión fue un cabezazo de Alexis Vega que el portero australiano desvió al 25’.
Ese fue sólo el preludio del primer tanto del partido. Vega cobró un tiro de esquina por la banda derecha con el efecto hacia afuera, Johan Vásquez le ganó en el salto a su marcador y metió un cabezazo cruzado que pegó en el poste derecho y se incrustó al arco al 28’.
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Uno de los jugadores más incisivos del cuadro mexicano fue Mateo Chávez, quien incursionó una y otra vez por la banda izquierda para meter centros venenosos; sin embargo, a la defensiva le costó y se demostró cuando dejó muy corto un despeje con la cabeza en los zapatos de Touré, quien falló increíble ante marco desguarnecido al 45+1’.
Pero entonces, hubo una desconexión completa del Tri en el segundo tiempo. Ya no tuvo llegada, Australia apretó la salida y comenzó a generar peligro en el arco mexicano. Fue entonces que Memo Ochoa apareció con una atajada al 48’, mientras que Israel Reyes evitó, con una barrida providencial, el empate de los de Oceanía.