Chivas Sub-21 escribió una página especial en la rivalidad más importante del futbol mexicano luego de conquistar el título del Clausura 2026 frente al América, nada menos que en Coapa y dentro del mismísimo ‘Nido de las Águilas’.
El conjunto rojiblanco empató sin goles en la Final de Vuelta disputada en la cancha Centenario, resultado suficiente para sellar el campeonato gracias al contundente 4-1 conseguido días antes en el estadio Akron.
Desde el arranque, el América intentó imponer condiciones obligado por la desventaja. Los azulcremas adelantaron líneas y buscaron presionar constantemente, especialmente por las bandas, tratando de abrir espacios en la defensa visitante.
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Sin embargo, Chivas mostró personalidad y mucha inteligencia para manejar el encuentro. El equipo dirigido por Luis Arce apostó por cerrar los carriles, mantener el orden defensivo y aprovechar los espacios al contragolpe cada vez que recuperaba el balón.
La desesperación comenzó a crecer del lado americanista conforme avanzó el reloj. Miguel Carreón fue uno de los jugadores más insistentes del cuadro local, aunque nunca logró romper el sólido bloque defensivo rojiblanco.
La madurez futbolística del Guadalajara terminó marcando diferencia pese a tratarse de una categoría juvenil. Los tapatíos supieron controlar los momentos clave de la Final y evitaron errores que pudieran meter nuevamente al América en la eliminatoria.
Con el silbatazo final, Chivas celebró el campeonato, ahora en territorio azulcrema, un golpe importante para su acérrimo rival y una nueva muestra del gran trabajo que realiza la cantera rojiblanca.
El título también confirmó el dominio reciente del Guadalajara en fuerzas básicas, pues la institución puede presumir haber conquistado nueve de las 10 categorías juveniles en las que ha competido dentro de la Liga MX.