En el primer juego de la temporada, los Cowboys mostraron un mayor empaque de lo esperado, comenzaron ganándole el partido al Campeón Eagles, pero CeeDee Lamb, su receptor estrella, dejó caer un par de balones en el último cuarto que hubieran podido darle a su equipo la posibilidad de remontada al marcador de 20-24 con el que Philadelphia se impuso.
Y eso lo sabe a la perfección el propio Lamb, quien desde que terminó el partido se señalaba una y otra vez el pecho para dejar en claro que había sido su culpa la derrota, algo que corroboró instantes más tarde ante los medios de comunicación.
“Jugué terrible, asumo toda la responsabilidad y todo lo que conlleva. Como jugador, he rezado por momentos como ese, porque el balón viniera hacia mí y, al no hacerlo, eso duele un poco. Necesito atrapar el maldito balón”, puntualizó CeeDee luego de que se consumara la derrota.
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El receptor ya había dejado caer un balón en el segundo cuarto, pero el crucial llegó en el último, con 2:40 minutos en el reloj por jugar. Dak Prescott le colocó el balón en el pecho, pero Lamb no pudo atenazarlo, esa jugada habría significado para las Cowboys terminar dentro de la yarda 20 de los rivales.
En esa misma serie ofensiva, no alcanzó otro ovoide, era cuarta y tres, Prescott lo volvió a buscar en una trayectoria larga con un balón flotado, CeeDee se lanzó con los brazos abiertos, lo rozó, pero no logró quedárselo. Era complicado, pero atrapable de acuerdo a su calidad.
A pesar del decepcionante momento, el quarterback, Dak Prescott, negó que le pueda perder la confianza al receptor estrella: “No fueron solo esas jugadas. Hay pases que quiero recuperar. Pero es el primer partido y él es un tipo que hace esas jugadas. Las va a hacer. No voy a desanimarlo. No voy a perder la confianza bajo ningún concepto. Y las hará”, sentenció.