Mack Hollins nunca pasa desapercibido al llegar a los estadios, pero esta vez lo hizo en un grado mayor en el Super Bowl LX (60).
El receptor de los Patriots arribó al Super Bowl XL descalzo y esposado de pies y manos, al estilo de un preso.
El jugador levantó polémica con su 'outfit', un traje en color guinda con la leyenda de 'Rango 13' en el dorsal, al tiempo de cargar en las manos una playera negra con vivos amarillos.
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De inmediato, las especulaciones en redes sociales escalaron, pues lo mismo se dijo que el atuendo del jugador de New England era una crítica al Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de los Estados Unidos, mejor conocido como ICE, así como una protesta contra el maltrato racial hacia los negros o un 'homenaje' a Hannibal Lecter (psicópata de ficción).
La 'irreverencia' de Hollins no es nueva, pues lo mismo ha llegado a los inmuebles deportivos en traje de baño bajo intenso frío o caracterizado como 'Pedro Picapiedra'.