El esloveno Tadej Pogacar se impuso este sábado en la carrera Milán San Remo al superar en un final de fotografía al británico Tom Pidcock (Pinarello-Q36.5) en un esprint final que le permitió ganar, por primera vez en su carrera, el primer monumento del año.
Pogacar se involucró en una caída masiva a 32 kilómetros de la meta, pero gracias al trabajo de su equipo, UAE Emirates, principalmente del mexicano Isaac del Toro, el esloveno logró remontar y ganar la carrera.
A Pogacar, de 27 años, le faltaban pocas citas en su extenso palmarés. Una de ellas, esta Milán San Remo en la que había competido cinco veces antes, con dos podios. Dejó clara su superioridad ante Mathieu Van der Poel, desfondado en el final por el ataque constante del esloveno. Y superó a un grandísimo Pidcock en un esprint para el recuerdo. Tercero finalizó el belga Wout Van Aert.
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Con 298 km de recorrido, la Milán San Remo ofreció la prueba más larga de la temporada del World Tour. A las habituales subidas a los Tre Capi (Capo Mele, Capo Cervo y Capo Berta), le siguió el doblete Cipressa-Poggio, antes de los 5.4 km de carrera desde la cima del Poggio hasta la Via Roma en San Remo.
FUGA
En el inicio se formó una fuga de 9 ciclistas que quisieron agitar la 'Classicissima' y llegaron a tener una ventaja de hasta 7 minutos con respecto al pelotón.
Los tres Capi fueron mermando esa ventaja. Poco a poco. El Capo Mele, el primero de todos, (1.6 km al 4,8%) redujo el rédito a menos de 4 minutos. El Capo Cervo, el menos exigente (2.1 km a menos del 3%), a solo tres.
Y el Capo Berta, momento en el que inicia realmente la Milán San Remo (2 km a una media del 6.3% y rampas máximas del 9%) acabó por mermar a los fugados, a menos de un minuto cuando faltaban algo menos de 40 kilómetros.
CAÍDA
Era todo tranquilidad hasta Pogacar, en mitad del pelotón, cayó a falta de 32 kilómetros y provocó, además, con su accidente, la caída de otros grandes como Jorgenson o Van Aert.
Se rompió por un momento la jornada. Pogacar, afectado en su costado izquierdo, perdió fuelle. Algo momentáneo en realidad. Porque consiguió reunirse con el pelotón en la subida a Cipressa, momento en el que también se neutralizó la fuga de los escapados.
REMONTADA
Pocos en realidad pensaron que esa caída iba a dejar fuera a la bestia eslovena. Y así fue. De la caída al ataque no pasaron ni diez kilómetros. Se rehizo, se puso al frente y antes de coronar Cipressa, a 24km de la meta, lanzó un primer aviso a navegantes, entre arreones que solo pudieron seguir Pidcock y Van der Poel.
Llegó el Poggio (3km al 3.7% de media). Y se rindió el neerlandés ante la insistencia de Pogacar. El pelotón le engulló poco después, liderado por un Van Aert lanzado, pero en el que Isaac del Toro encabezó el trabajo del UAE Emirates, permitiendo la escapada de su líder.
Llegaron solos Pidcock y Pogacar a la cima. En el descenso, el esloveno intentó distanciarse sin éxito. Gran resistencia y control del británico para mantenerse rueda a rueda hasta el gran final.
Empezó a mirar hacia atrás Pogacar. Quiso controlar todo. Van Aeert intentó acercarse pero la distancia era demasiado grande. Se lanzó Pidcock, reaccionó perfectamente Pogacar. Esprint tremendo, para el recuerdo, con los dos en paralelo. Rueda a rueda, peleando por la gran clásica de este deporte.
La historia quiso agigantar la leyenda de Pogacar, que se coronó por apenas centímetros de diferencia. Por fin consiguió su ansiada Milán San Remo. Una exhibición más, una nueva marca para su historia, para su legado.
Al final, Pogacar se encontró con Del Toro y le agradeció con un "eres el mejor" antes de darse un fuerte abrazo para reconocer su apoyo en la carrera.
Con información de EFE