El tenista alemán Daniel Altmaier, furioso tras perder un punto en el Abierto de Hamburgo, azotó su raqueta contra el suelo y luego comenzó a patearla, hasta que terminó por enviarla hacia la grada, donde un aficionado la detuvo y se la devolvió.
La actitud de Altmaier no fue sancionada con expulsión y solamente recibió una advertencia, tal vez favorecido por la rápida reacción del aficionado, que evitó que la raqueta golpeara a alguien en esa zona.
El hecho ocurrió este jueves, en el Abierto de Hamburgo, cuando Altmaier se mostró frustrado después de que Tommy Paul, de Estados Unidos, le rompiera el servicio para ponerse por delante en cuartos de final por 6-2, 5-4.
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Altmaier, número 65 del mundo de 27 años, levantó la mano en señal de disculpa tras comprobar que nadie había resultado herido por su exabrupto.
Paul, que se había sentado para el cambio de lado con el marcador 5-4, miró al juez de silla, Fergus Murphy, con cierta expectación.
Pero el juez Murphy solamente le impuso a Altmaier una infracción del código de conducta por maltrato de raqueta, en lugar de la sanción más grave de la descalificación: la expulsión inmediata del partido.
Paul, número 26 del mundo, finalmente no cerró el partido con su servicio en 5-4, pero completó una victoria por 6-3 y 7-5 para avanzar a las semifinales del Abierto de Hamburgo, donde se enfrentará a Alex de Minaur o Luciano Darderi.