El secretario de Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, anunció que las negociaciones comerciales con países que aún no hay cerrado los acuerdos arancelarios —incluido México— deberán concluir a finales de octubre, de acuerdo con una entrevista con el diario Nikkei.
El funcionario encargado de las conversaciones señaló que en este plazo se tiene contemplado cerrar el trato con gobiernos como el de China, India y Japón.
" —Las negociaciones— creo que en gran medida lo habremos concluido a finales de octubre", señaló.
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Scott Bessent explicó que el gobierno estadounidense ha impulsado los aranceles como parte de la estrategia para reducir el déficit de cuenta corriente, que en 2024 ascendió a 1.18 billones de dólares, el mayor entre las principales economías.
De acuerdo con una estimación de la Universidad de Yale, la tasa promedio en los Estados Unidos es actualmente del 18.6% el nivel más alto desde la Segunda Guerra Mundial.
Asimismo, el funcionario comparó a los aranceles con un "cubo de hielo que se derrite", en referencia a que podrían reducirse o eliminarse si se corrigen los desequilibrios comerciales y parte de la producción de las empresas regresa a Estados Unidos.
Trump aún no ha revelado si prorrogará el plazo del 12 de agosto para alcanzar un acuerdo comercial con China que evitaría amenazas arancelarias anteriores de hasta el 245%.
El secretario del Tesoro dijo que Trump está valorando otra demora de 90 días para dar tiempo a que se resuelvan los detalles de un acuerdo que establezca aranceles del 50% sobre la mayoría de los productos, incluyendo las tasas adicionales relacionadas con el comercio ilícito de fentanilo.
El incremento de los impuestos a la importación de pequeños paquetes procedentes de China ha perjudicado a las fábricas de menor tamaño y los despidos se han acelerado, lo que ha dejado a unos 200 millones de trabajadores pendientes del “trabajo flexible" para su sustento, estima el gobierno.
India tampoco ha culminado un acuerdo comercial amplio con el gobierno estadounidense. Trump firmó el pasado miércoles una orden ejecutiva que impone un arancel adicional del 25% por su compra de petróleo ruso, lo que elevó los aranceles estadounidenses combinados al 50%.
India se ha mantenido firme en su postura y sostiene que comenzó a importar petróleo ruso cuando el suministro tradicional se desvió a Europa tras el estallido de la guerra de Ucrania.
Un importante grupo de exportadores indios apuntó que las últimas tasas estadounidenses afectarán a casi el 55% de los envíos del país a Estados Unidos obligarán a los exportadores a perder sus clientes de larga data.
“Absorber ese repentino aumento de costos simplemente es inviable. Los márgenes ya son escasos”, afirmó S.C. Ralhan, presidente de la Federación de Organizaciones de Exportación de India, en un comunicado.
Canadá y México tienen sus propios pactos
Los productos contemplados en el T-MEC, que se negoció durante el primer mandato del republicano, están exentos de los nuevos aranceles.
Por ello, aunque Canadá —vecino y aliado estadounidense— fue señalado con un arancel del 35% después de desafiar a Trump, un firme partidario del primer ministro israelí Benjamin Netanyahu, al decir que reconocería un Estado palestino, casi todas sus exportaciones a Estados Unidos siguen libres de gravámenes.
Según el Banco Central de Canadá, el 100% de las exportaciones de energía y el 95% de otras cumplen con el acuerdo, ya que las normas regionales permiten a las empresas canadienses y mexicanas reclamar un trato preferencial.
Las exportaciones mexicanas no cubiertas por el tratado están sujetas a aranceles del 25%, frente al 30% anterior, durante un periodo de negociación de 90 días que comenzó la semana pasada.
Otros de los países más afectados
Laos —empobrecido y sumido en una crisis—, Myanmar y Siria, devastados por la guerra, enfrentan tasas impositivas del 40% y el 41%.
Trump castigó a Brasil con un arancel del 50% en gran parte por su descontento con el trato que recibe su aliado, el expresidente Jair Bolsonaro.
Sudáfrica apuntó que la elevada tasa del 30% ordenada por la Casa Blanca sobre el exportador de gemas y metales preciosos ha puesto en riesgo 30 mil empleos y ha dejado al país luchando por encontrar nuevos mercados fuera de Estados Unidos.
Incluso la rica Suiza está bajo presión. Funcionarios suizos visitaron Washington esta semana para tratar de evitar un arancel del 39% sobre las importaciones estadounidenses de su chocolate, relojes y otros productos.
Con información de AP.