EFE.- La detención y el juicio contra un rapero marroquí por presuntas injurias a instituciones del Estado ha suscitado críticas de defensores de la libertad creativa en Marruecos, quienes ven en su detención un menosprecio a la especificidad del género rap y una vulneración al derecho para expresarse.
Jawad Asradi (conocido artísticamente como ''Pause Flow''), de 30 años de edad y licenciado en Sociología, difunde su música en su canal de YouTube de nombre ''Pause'', gestionado por una empresa emiratí que le reporta ingresos de entre 200 mil y 600 mil dirhams (aproximadamente unos 21 millones 141 mil 72 dólares y 65 millones 765 mil 84) por cada canción nueva.
"Pause Flow" se sentará en el banquillo ante un tribunal de la localidad de Sefrou, en el centro de Marruecos, donde este jueves comenzará el juicio en su contra tras varios aplazamientos a petición de su defensa, que necesitó tiempo para preparar sus alegatos.
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Un tono airado
El artista, caracterizado por un tono airado y unas letras incisivas, a menudo irónicas y pesimistas, fue detenido durante las primeras horas del 18 de noviembre en un hotel de la localidad de Imouzzar —al centro del país— tras activarse una orden de búsqueda en su contra.
La fiscalía lo imputa delitos graves como "injuria a una institución constitucional" (la monarquía), "insulto a organismos legalmente constituidos", "injuria a magistrados" y "menosprecio a decisiones judiciales".
Además, la imputación se refiere a los actos ilegales de "insulto a funcionarios públicos en el ejercicio de sus funciones, difamación y calumnias" y "difusión de alegaciones falsas" e "incitación a cometer delitos".
Las acusaciones se basan en frases extraídas de 16 canciones publicadas entre febrero de 2016, cuando tenía 21 años de edad, y en noviembre de 2024, algunas de las cuales superan los 17 millones de visualizaciones en YouTube.
En ellas critica duramente la gestión de las riquezas del país, muestra solidaridad con los que considera son presos políticos y denuncia la represión, cuestiona a intelectuales y a otros raperos por ignorar las preocupaciones populares.
Entre las citas más contundentes figuran expresiones de 2016 como: "Dame un encendedor para quemar mi país y todo lo que hay en él" o "Sólo denos armas, el pueblo se unirá, todos morirán, nadie quedará vivo".
En una declaración a EFE, otro rapero marroquí de nombre Lz3er consideró que el arresto de artistas es algo inaceptable y que nadie lo acepta en absoluto, al tiempo que defendió el lenguaje directo del rap por tratarse de un arte juvenil.
"El rap es un medio para expresar la realidad vivida. Es un arte cercano a los jóvenes y utiliza un lenguaje juvenil directo: llama a las cosas por su nombre", añadió.
No a la represión del arte
Asimismo, aborda temas como la normalización diplomática con Israel en 2020, con versos como "Marruecos es extraño, llora con Gaza y negocia con Tel Aviv".
El abogado Idriss "El Hedrouki", miembro del equipo de la defensa del imputado, declaró a EFE que juzgar a Asradi por contenidos artísticos supone "una vulneración a la libertad de expresión".
Destacó, especialmente, la falta de denuncias de personas o instituciones afectadas y lamentó que la Justicia haya rechazado las peticiones para que el rapero fuera juzgado en libertad provisional.
Asradi, cuyo talento heredó de su padre, un artista popular, comenzó a componer a los 17 años de edad y abrió su canal en 2007. Cinco mil firmas fueron reunidas para que sea liberado, 80 raperos más, intelectuales y activistas por los derechos humanos encabezaron la lista.
Además, pide el fin de las persecuciones judiciales contra artistas por emitir sus opiniones.
La petición denuncia que el juicio se fundamenta en "interpretaciones erróneas de extractos de letras", con una lectura "no artística" que ignora la particularidad del género, y alerta sobre el "peligro de someter producciones juveniles a la lógica de la criminalización".
Los firmantes reclamaron un "marco legal" que proteja la creación artística y la libertad de opinión, así como que elimine las penas privativas de libertad por contenidos creativos, lo que, a su juicio, ofrecería "una protección jurídica efectiva a los artistas y fomentaría la creatividad".