ENTRETENIMIENTO

El "casi perfecto" Robert Redford y las últimas estrellas del cine
Martes 9 de Diciembre de 2025
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El "casi perfecto" Robert Redford y las últimas estrellas del cine

El difunto actor era uno de los máximos representantes de una generación que parece irrepetible, una que supo combinar el arte con las ganancias en taquilla

Créditos: AP
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“Siempre vas bien vestido, siempre te ves bien, siempre dices lo correcto. Eres casi perfecto”, le dice Corie Bratter, interpretada por Jane Fonda, a su nuevo esposo Paul Bratter, Robert Redford, en la película de 1967 “Descalzos por el parque” ("Barefoot in the Park").

Y tal parece que así fue Redford en la vida real.

De acuerdo con la revista The New Yorker, que Redford, quien falleció el pasado martes 16 de septiembre, era "el más dorado de los chicos dorados". Después de su muerte también se ha señalado que era el último representante de una generación de actores, junto con Paul Newman, claro, pero también Sean Connery y Sidney Poitier, que encarnaban un estilo, su propio estilo.

"Redford pertenecía a una raza en extinción de hombres que se comportaban con respeto por sí mismos, dignidad y honor. Parece que ese tipo de hombre ya no existe", señala la cuenta de X Cinema Tweets.

Cuando, desde su posición como gran estrella de cine organizó el Instituto y el Festival de Sundance para apoyar a los creadores independientes que hacían películas que los más es que nunca serían éxitos en taquillas, se supo que lo suyo no era sólo una pose.  

Adam Conover, cómico y analista del mundo de espectáculo, señala que actualmente ya no hay estrellas de cine como las que había antes, las que llevaban a la gente cine sólo para verlas actuar y las que le daban glamour a las alfombras rojas. Ahora, y sobre todo en el siglo XXI, lo que lleva a la gente cine, dice Conover, son las "propiedades intelectuales" como las cintas de súperhéroes.

No brillaba sólo

Entre las muchas cosas que se le pueden reconocer a Redford es que casi nunca brillaba solo. Su presencia en las distintas películas que protagonizó suele ser tan memorable como la de sus coestrellas.

Junto con su amigo Paul Newman (fallecido en 2008), con quien compartió créditos en "Dos hombres y un destino ("Butch Cassidy & the Sundance Kid") de 1969 y "El golpe" (1973), eran "amigables, atléticos, dedicados a causas nobles y, como la mayoría de las grandes estrellas, un poco difíciles de conocer, guardándose algo para dejarnos con ganas de más", señala The New Yorker.

"Ambos eran también sinónimo de belleza masculina, plenamente conscientes del impacto casi risible de su atractivo, pero incómodos, de vez en cuando, con sus posiciones en el pedestal", agrega la publicación.

Pero Newman no fue su única gran pareja. Cada escena que interpretó con Dustin Hoffman en "Todos los hombres del presidente" nos mantenía en vilo sin permitirnos olvidar las grandes consecuencias que tuvo la historia de los dos periodistas a los que interpretaban.  Los mismo sucedió con Faye Donaway en "Los tres días del cóndor" (1975).   

""Uno de los leones nos ha dejado. Descansa en paz mi encantador amigo", escribió Meryl Streep, quien protagonizó "Memorias de África" (1985) como la baronesa Karen Blixen con Redford brillante en su papel de apoyo y como el interés romántico de la protagonista. 

Con más años también resultan memorables las parejas que hizo con la entonces nueva generación, ya fuera como el millonario que convence a Demi Moore de pasar una noche con él en "Una proposición indecorosa" (1993) y consigue que dudemos si lo logró por su atractivo o por su dinero, o con Brad Pitt en "Juego espías" (2001).

Epílogo de "nuestro hombre"

Cuando el personaje Fonda le dijo que era "casi perfecto", el de Redford, le contestó: "Decir eso es una grosería". Tal parece que, más que una grosería, que el mundo lo viera como "casi perfecto" fue una maldición en su reconocimiento como actor, o por lo menos un obstáculo.

Una de las cosas que se hicieron notar con su muerte, fue que a pesar de haber estado en 82 peliculas, Redford nunca ganó un Oscar como actor. Quizá esto se deba a que su apostura y carácter naturales hacían pensar que no estaba actuando, que sólo estaba siendo él mismo, como persona, diciendo sus líneas.

De hecho, cuando no sólo protagonizó sino que fue el único actor en la película "Todo está perdido" (2013), donde interpreta a un marinero que trata de sobrevivir en su yate averiado, se esperaba que, ahora sí, ganara. Hubo incluso quien dijo que para eso había hecho la película.

"El Redford que vemos aquí es natural: duro, testarudo, muy vulnerable...", señala el New Yorker. Sin decir una sola palabra, "nuestro hombre", que es como le llaman en los créditos, nos da "indicios de que muchas cosas han salido mal en la vida del personaje, y que ha huido de sus problemas, sean los que sean, para luchar contra el mar".

Pero no ganó. Aun así, con la cinta demostró lo que en realidad muchos sabían, que nunca había sido sólo un apuesto "chico dorado", sino un gran actor, una auténtica estrella del cine.