Este miércoles falleció en California a los 91 años de edad la primatóloga, etóloga y conservacionista Jane Goodall, quien apenas el sábado 27 de septiembre dio en México la conferencia "Razones para la esperanza".
Su trabajo con chimpancés en los años 60 le permitió hacer descubrimientos y cambiar muchas ideas que se tenían sobre la conducta de los primates, incluidos los seres humanos. En los últimos años se dedicaba a promover el cuidado del medio ambiente y la naturaleza. Fue en el marco de una gira de conferencias al respecto que pasó por México y por lo que estaba en California.
La confirmación de la noticia de su muerte, y de que ésta ocurrió por causas naturales, la dio el Jane Goodall Institute, la organización que fundó la científica que nació en Londres el 3 de abril de 1934. El instituto se dedica a usar la ciencia y la tecnología para proteger a los chimpancés y sus hábitats.
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Como parte de la gira, iba a dar conferencias en Los Angeles, el 3 de octubre, y en Washington, el día 7.
Jane Goodall y su desaparición en el gallinero
En sus conferencias, Goodall contaba la historia de cómo, a los cuatro años, desapareció durante cuatro horas en un gallinero esperando para ver a una gallina poner sus huevos.
"Mi madre estaba a punto de llamar a la policía; nadie sabía dónde estaba yo", relató.
Sin embargo, cuando finalmente la encontraron su madre no la regañó, "eso habría matado mi entusiasmo"; sino que se sentó afectuosamente "a escuchar la historia de cómo una gallina pone un huevo".
Su pasión por la vida animal la llevó en 1957 a la granja de una amiga en Kenia, desde donde se animó a contactar al paleontólogo interesado en la evolución de los seres humanos Richard Leakey, quien la ayudó a conseguir el apoyo de la National Geographic Society para estudiar chimpancés.
Leakey, por cierto, también apoyó a Dian Fossey para que estudiara a los gorilas y a Biruté Galdikas para lo hiciera con los orangutanes. De hecho, el paleontólogo las apodó en conjunto las Trimates; sin embargo, popularmente se conoció también a las tres científicas como "Los ángeles de Leakey".
Así fue que "(e)n julio de 1960, a los 26 años, Jane Goodall viajó desde Inglaterra a lo que hoy es Tanzania y se aventuró en el desconocido mundo de los chimpancés salvajes", señala el instituto sobre su fundadora. Para sus investigaciones, Goodall iba equipada con "poco más que un cuaderno, unos binoculares y su fascinación por la vida silvestre".
Las 37 páginas que publicó en el verano de 1963 sobre las vidas de los chimpancés que había observado en la Reserva de Chimpancés del Arroyo de Gombe, y sobre los problemas que tuvo ella misma para sobrevivir en medio de la selva y las enfermedades, cambiaron la forma en que vemos a los parientes vivos más cercanos de la humanidad.
Por un lado, la investigación de Goodall reveló hechos concretos, como que los chimpancés eran capaces de usar herramientas; por otro, encontró que el comportamiento de Flo, Fifi, Greybeard (Barbagris) y otros miembros del grupo que estudió conviviendo con ellos en el campo no eran muy distintos a los de los humanos.
Al combinar, además, sus propias experiencias y las del fotógrafo holandés Hugo van Lawick, quien llegó a la reserva a tomar imágenes para la publicación cuando Goodall estaba terminando su investigación y con quien eventualmente se casaría, le dio una dimensión emocional a la investigación.
Trabajo en equipo
Jane Goodall dedicó el resto de su vida al estudio y la protección de los chimpancés (de hecho, Leakey quiso convencerla de estudiar también orangutanes y se negó), y en instituto continúa la investigación de campo en Gombe, mantiene "un santuario de chimpancés en Tchimpounga y hace trabajo de conservación comunitario en todo el mundo".
El instituto se enorgullece de utilizar la ciencia y la tecnología "de maneras que eran imposibles hace tan solo una década"; lo cual por supuesto implica el uso de, por ejemplo, la cartografía geoespacial o el aprendizaje automático, para monitorear el progreso en la restauración de algún territorio en particular para convertirlo en un hábitat viable para los chimpancés.
Pero no sólo eso, su trabajo tiene una dimensión social y comunitaria importante, algo en lo que también Jane Goodall fue pionera.
Por un lado, "los avances en teledetección e imágenes satelitales de computación en la nube" le permiten al equipo de investigación "ofrecer a las comunidades (locales) una visión detallada de los hábitats de los chimpancés con la resolución necesaria para fundamentar decisiones de conservación específicas", señala el instituto.
Además, "(d)emocratizamos la información mediante el uso de tecnología y datos de colaboración colectiva que brindan a la población local un acceso sin precedentes a información relevante y la capacidad de conectar en torno a preocupaciones compartidas".
Epílogo de esperanza en México
Goodall vino a México sobre todo a promover la otra organización conservacionista que fundó, Roots & Shoots (raíces y brotes), y a convocar sobre todo a jóvenes mexicanos, pero pueden ser cualquier edad, a que se sumen al esfuerzo de conservación que hace, que no sólo involucra chimpancés sino a la naturaleza en general y que tiene presencia en 76 países.
La primatóloga procuraba convivir con las personas que participan en Roots & Shoots, que tiene un proyecto para apoyar a la gente, otro para los animales y uno más para el medio ambiente.
Quienes trabajan en Roots & Shoots lo hacen con determinación y esperanza, no es para menos, "van a cambiar el mundo", dijo Goodall en su conferencia en México, "y... dar esperanza no puede fallar, así que esa es mi principal razón para la esperanza, la gente joven".
"La segunda: la naturaleza es tan resiliente. Denle una oportunidad a la naturaleza y ella regresará a lugares que nosotros habíamos destruido por completo".