ESTILO DE VIDA

Uaxactún se revela como un caso de éxito de la conservación en la Selva Maya de Guatemala
Miércoles 3 de Diciembre de 2025
CONVIVENCIA SILVESTRE

Uaxactún se revela como un caso de éxito de la conservación en la Selva Maya de Guatemala

La gestión de la comunidad local ha preservado la biodiversidad prácticamente intacta, a la vez que apoya el sustento humano mediante la tala selectiva, la recolección y la caza regulada, revela un estudio internacional

Foto de un jaguar captado con una cámara trampa. Créditos: WCS, WSU, OMYC, CONAP, ACOFOP, Coypu
Fotografía de un paujil grande captada por una cámara trampa en la selva maya de Guatemala. Créditos: WCS, WSU, OMYC, CONAP, ACOFOP, Coypu
Pecaríes de labios blancos en un abrevadero. Créditos: WCS, WSU, OMYC, CONAP, ACOFOP, Coypu
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En lo profundo de la selva maya de Guatemala, en una región llamada Uaxactún, está ocurriendo lo que para un equipo de académicos de la conservación es "una singular historia de éxito", en la que los pobladores humanos y la vida silvestre comparten un bosque sin destruirlo.

De acuerdo con un estudio publicado el 10 de octubre en la revista Conservation Biology, científicos de la Universidad Estatal de Washington (WSU por su sigla en inglés) y la Wildlife Conservation Society (WCS) descubrieron que Uaxactún, un bosque gestionado por la comunidad en la Reserva de la Biosfera Maya de Guatemala, alberga una rica variedad de vida silvestre.

La zona, donde los residentes talan legalmente madera y cazan para su subsistencia, alberga mamíferos y aves de tamaño mediano a grande, como jaguares, tapires y ocelotes, en cantidades comparables a las de un parque nacional o una reserva natural estrictamente protegida.

Como estrategias de conservación, la protección estricta y el uso controlado, en ocasiones pueden no ser funcionales y generar "lo que se conoce como un ‘bosque vacío’... que puede parecer exuberante y saludable desde arriba", pero que bajo las copas de los árboles alberga poca vida animal, explica Daniel Thornton, líder del estudio en un comunicado de la WSU.

“Nuestros resultados muestran que este no fue el caso en Uaxactún", agrega el investigador.

Explorando la Selva Maya

Lucy Perera-Romero, exestudiante de doctorado de la WSU, fue la autora principal del estudio, y para hacerlo trabajó con cazadores y observadores de aves locales en el bosque comunitario de Uaxactún y en el vecino Parque Nacional Mirador-Río Azul y el Biotopo Dos Lagunas, una reserva de vida silvestre con protección estricta.

Durante dos temporadas secas, desplegaron una red de cámaras trampa en aproximadamente mil 500 kilómetros cuadrados, apuntándolas a abrevaderos, caminos y senderos forestales profundos. Con la ayuda de lugareños que conocían a fondo el terreno y las señales de los animales, el equipo recopiló miles de imágenes que representan 26 especies de mamíferos y aves.

A nivel comunitario, tanto el bosque gestionado como el área protegida albergaban una riqueza y ocupación de especies similar. Esto sugiere que la cuidadosa gestión de la comunidad de Uaxactún ha preservado una comunidad de vida silvestre prácticamente intacta, a la vez que apoya el sustento humano mediante la tala selectiva, la recolección y la caza regulada.

Los humanos sí influyen en Uaxactún

Sin embargo, algunas especies presentaron un panorama menos alentador. Animales vulnerables como el tapir centroamericano, junto con especies muy cazadas, como el paujil grande y el pecarí de labios blancos, eran menos comunes en áreas cercanas a la aldea de Uaxactún; en general, se refugiaban en partes más remotas y menos perturbadas del bosque.

En cambio, las especies más pequeñas y adaptables, e incluso ocelotes, llegaban a ser más abundantes cerca de las personas, probablemente beneficiándose de una menor competencia o depredación.

Para Perera Romero, un de los momentos más impactantes de la investigación se debió a una cámara colocada en un abrevadero aislado, un oasis en plena estación seca, que captó la acción de un jaguar cazando un ocelote, probablemente la primera evidencia fotográfica de tal comportamiento. "Muestra cuánto sucede aún bajo el dosel que no vemos", dice en el comunicado.

La vida animal también beneficia a los árboles y otras plantas, pues los grandes mamíferos dispersan semillas, mantienen la diversidad vegetal y ayudan a los bosques a almacenar más carbono, lo que a su vez contribuye a la estabilidad climática global. Si el bosque se vacía de animales, se vuelve menos resiliente y productivo.

“Uaxactún demuestra que cuando la población local cuenta con los recursos, los derechos y la voluntad, la gestión forestal comunitaria puede sustentar poblaciones robustas de vida silvestre y funcionar como una de las estrategias de conservación más resilientes del planeta”, afirmó Roan McNab, director del programa WCS Guatemala al momento del estudio.