AP.- Tula-Tu, una elefanta asiática de ocho meses de edad en el Zoológico de Oregon, prefiere jugar con una calabaza que, siguiendo el ejemplo de sus mayores, aplastarla para comérsela.
Cada otoño, los cuidadores del zoológico hacen un evento en que los elefantes aplastan calabazas de media tonelada, pero Tula-Tu, con un peso de apenas 351.5 kilogramos, es demasiado pequeña para aplastarlas, así que le dieron una calabaza pequeña para que empezara a practicar.
Pero la elefanta bebé prefirió jugar haciendo rodar la hortaliza como si fuera un balón de fútbol, como muestra un video del zoológico, mientras su familia de elefantes disfrutó de las calabazotas.
Te podría interesar
Aplastando la calabaza
El evento anual Aplastando la Calabaza, es una tradición que se remonta a 1999, cuando un agricultor donó una calabaza que pesaba 376 kilogramos al Zoológico de Oregon. Este año, las calabazas donadas han crecido hasta alcanzar unos 450 kilogramos gracias a los competitivos aficionados del Club de Cultivadores de Verduras Gigantes del Pacífico.
Los parientes adultos de Tula-Tu, como su hermano y su padre, pesan un poco más de 4 mil 500 kilogramos y para romper las enormes calabazas parecen colocar delicadamente una pata en la parte superior y presionar suavemente. Las calabazas se rompen con un fuerte estallido, haciendo que cáscaras y semillas salgan disparadas.
Los videos de años anteriores han mostrado a elefantes jóvenes de tamaño mediano poniendo ambas patas sobre las calabazas, pero eran demasiado ligeros, o carecían de técnica, por lo que las gigantescas verduras no se rompían.
Este año, los elefantes adultos aplastaron las enormes calabazas frente a una multitud de visitantes del zoológico que aplaudía, y luego la familia de elefantes comió las muchas toneladas de fragmentos de calabaza.
Epílogo de conservación
Los elefantes asiáticos como Tula-Tu y su familia están considerados como en grave peligro de extinción, según los funcionarios del Zoológico de Oregon.
En conjunto, alrededor de 40 mil a 50 mil de estos elefantes viven en la naturaleza en poblaciones dispersas en lugares del sudeste asiático que van desde India hasta la isla Borneo pasando por Indonesia, Malasia y Brunéi. Sin embargo, ha habido hitos exitosos de conservación en los últimos años, como en Camboya.