ESTILO DE VIDA

Nicaragüense Sergio Ramírez buscó dar voz a los "despatriados" al ser galardonado con el Premio Vargas Llosa
Jueves 4 de Diciembre de 2025
VI BIENAL DE NOVELA

Nicaragüense Sergio Ramírez buscó dar voz a los "despatriados" al ser galardonado con el Premio Vargas Llosa

El escritor, que fue vicepresidente de su país, dice que su generación “entendió que valía la pena dedicarse a escribir con disciplina, esfuerzo y constancia; creyendo que la literatura es una verdadera razón de vida”

Imagen de Sergio Ramírez en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara de 2024. Créditos: Cuartoscuro
Escrito en ESTILO DE VIDA el

EFE.- "Tengo voz para representar a los despatriados y abrir un camino de esperanza”, dijo el escritor nicaragüense Sergio Ramírez al ganar este sábado el Premio de la VI Bienal de Novela Mario Vargas Llosa, dotado con 100 mil dólares, por su libro "El caballo dorado".

Ramírez tiene título de abogado, trabajó como periodista y fue vicepresidente de Nicaragua entre 1985 y 1990, pero se ha dedicado a la literatura como parte de una generación que “entendió que valía la pena dedicarse a escribir, como se dedicó Mario Vargas Llosa con disciplina, esfuerzo y constancia”, y “creyendo que la literatura es una verdadera razón de vida”, dijo en la ceremonia de premiación.

En un acto celebrado en Cáceres, e l también ganador del Premio de Literatura en Lengua Castellana Miguel de Cervantes en 2017 se refirió a la situación política actual de su país, “con una dictadura peor que la de Somoza” y que “ha encadenado a mi país a un destino trágico”.

Ramírez dedicó el premio a todos aquellos que, como él, viven en el exilio; a aquellos "que junto conmigo han sido despatriados y se nos han quitado la ciudadanía”.

“Yo tengo voz para representarlos a ellos y abrir un camino de esperanza”, dijo en el acto que fue la culminación de cuatro días de actividades dedicadas a la literatura en el marco de la VI Bienal de Novela Mario Vargas Llosa.

Otros finalistas

El jurado fue presidido por Juan Manuel Bonet, crítico y exdirector del Instituto Cervantes, y contó con la participación de Cristina Fuentes, directora del Hay Festival; Valerie Miles, cofundadora de la revista Granta en español; la ensayista Mercedes Monmany y Daniel Mordzinski, popularmente conocido como "el fotógrafo de los escritores".

Entre los cinco finalistas estaba la también nicaragüense Gioconda Belli, con la novela "Un silencio lleno de murmullos"; además, estuvieron el peruano Gustavo Faverón, "Minimosca"; la argentina Pola Oloixarac, "Bad hombre", y los españoles  Ignacio Martínez de Pisón, "Castillos de fuego", y David Uclés, "La península de las casas vacías". 

La gala de premiación, que fue también un homenaje a Mario Vargas Llosa, fallecido el pasado mes de abril, contó además con la presencia del ensayista Álvaro Vargas Llosa, hijo del premio Nobel peruano; el director de la Cátedra Vargas Llosa, Raúl Tola; y la presidenta de la Junta de Extremadura, María Guardiola.

En su intervención, Guardiola, reivindicó la palabra “frente a oportunismo político, frente a los tiempos líquidos, frente a las voces de desaforadas, frente a las siglas caníbales, frente al populismo y las arengas”, y agregó que “no hay libertad sin que la palabra fluya por nuestras calles y por nuestros corazones”.

Guardiola también señaló que la cátedra “ha cruzado el Atlántico para establecer un puente entre dos orillas: América y Europa”, y que el legado de Vargas Llosa "se encuentra con la estrategia 'extremestiza' de nuestra región, porque somos cuna de la Hispanidad y muy orgullosos de serlo”.