Canadá es una sociedad en la que la religión tiene poco que ver con las políticas públicas y en la forma en que las personas actúan o ven el mundo. Sin embargo, una encuesta realizada apenas este verano demostró que casi la mitad (44%) de la población canadiense cree en al menos un fenómeno paranormal, y una cuarta parte reporta encuentros con espíritus.
Los autores de la encuesta Tony Silva y Emily Huddart, de la Universidad de Columbia Británica, señalan que lo paranormal es el conjunto de fenómenos que la ciencia no puede explicar pero que no forman parte de una religión mayoritaria en una sociedad en particular.
"Por ejemplo, en Canadá, las habilidades psíquicas y Sasquatch o Pie Grande se consideran paranormales, mientras que los ángeles y los demonios se asocian con la religión señalan en un artículo publicado este martes en el sitio The Conversation.
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"Nuestro estudio es el primero en 20 años que utiliza personas seleccionadas al azar de la población canadiense para formular estas preguntas, lo que significa que los resultados son representativos", señalan Silva y Huddart, y distinguen la seriedad de su investigación de otras de este tipo que se suelen hacer en el mundo angloparlante en vísperas de Halloween con muestras sesgadas.
La encuesta incluía preguntas sobre apariciones fantasmales, visitas extraterrestres, habilidades psíquicas, telequinesis, astrología y otros fenómenos inexplicables; entre ellos los críptidos, criaturas "cuya existencia (aún) no ha sido demostrada" que son propias de Canadá y sus poblaciones indígenas, como el Cadborosaurus, y el Ogopogo.
"Aproximadamente un tercio de las personas encuestadas no declaró creer en ningún fenómeno paranormal, pero sí indicó neutralidad respecto a al menos uno", añaden los autores.
"Las personas eran más propensas a creer en apariciones fantasmales", mostró la encuesta, pero los patrones de creencia varían ligeramente según el grupo demográfico.
Creencias paranormales por grupo
"Las mujeres son más propensas que los hombres a creer en fantasmas y psíquicos, lo que refleja una mayor probabilidad de que las mujeres sean receptivas a fenómenos con una dimensión espiritual", señalan Silva y Huddart.
Añade que las personas con título universitario o superior "son menos propensas a creer en la mayoría de los fenómenos paranormales", y en ambas aseveraciones prácticamente no se observaron diferencias raciales o étnicas.
Quizá lo más sorprendente de la encuesta es que "las personas de entre 19 y 29 años son menos propensas a creer en fenómenos paranormales" que las de grupos de edad mayores.
"Estos hallazgos sugieren que los jóvenes canadienses tienden a rechazar cualquier sistema de creencias no científico, ya sea religioso o paranormal", concluyen los autores.