AP.- En la tradición, se considera los pétalos brillantes del cempasúchil iluminan el camino de las almas hacia los altares dispuestos por sus seres queridos. Sin embargo, la exitosa comercialización de estas plantas parece estar conduciéndolas su destino final al limitar su capacidad de adaptación a los fenómenos climáticos extremos que trae consigo el calentamiento global.
Las cosechas perdidas de 2025
Lucía Ortíz avanza con dificultad entre interminables campos de flores de cempasúchil en Xochimilco, cuyos pétalos de un naranja luminoso se ven en todas partes en estos días, en calles y cementerios de México, se pregunta en silencio cuál será su sustento en el futuro.
Eso se debe a que los cultivadores de cempasúchil se han visto afectados por lluvias torrenciales, sequía prolongada y otros impactos del cambio climático causado por los gases de efecto invernadero.
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Sólo este año, algunos productores de cempasúchil de la zona dijeron que perdieron hasta la mitad de su cosecha de flores debido a las fuertes lluvias e inundaciones. "De hecho, nos costó mucho trabajo sacar el cultivo de cempasúchil porque había momentos en el cual no teníamos para costear algunos fertilizantes", comentó Ortíz.
"La planta de cempasúchil a veces nos deja sin nada". Lucía Ortíz, cultivadora de cempasúchil
El incierto destino de la "flor de los muertos"
El cempasúchil, también conocido como caléndula mexicana, se ha cultivado durante generaciones se ha convertido en un símbolo de la celebración mexicana del Día de Muertos los días 1 y 2 de noviembre.
Las flores también son un motor económico crucial en todo México, de hecho se prevé que generarán casi 2.7 millones de dólares para los agricultores en 2025.
Ortíz y su familia comenzaron a cultivar la flor hace 30 años en su pequeño terreno en Xochimilco, donde se empiezan a plantar las semillas de cempasúchil en julio y se cultivan las plantas para cuando la temporada de lluvias llega a su fin.
Este año, las lluvias torrenciales que se prolongaron durante meses arrasaron más de 15 mil hectáreas de cultivos en todo el país, según cifras del gobierno. En una visita a los campos de cempasúchil a principios de este mes en Xochimilco, la alcaldesa de Ciudad de México, Clara Brugada, dijo que hasta 2 millones de plantas de cempasúchil estuvieron en riesgo.
A pesar de eso, dijo que la producción de 2025 simultáneamente rompió un récord de 6 millones de plantas, ya que los agricultores aumentan la producción para satisfacer la creciente demanda, incluso cuando el cultivo de la flor se ha vuelto más precario.
Ortíz dijo que el exceso de lluvia ha generado plagas y enfermedades, y podrido las raíces de sus plantas. Estima que perdió al menos el 30% de su cosecha, mientras que otros dicen que han perdido cerca del 50 por ciento.
Adaptación científica al cambio climático
Justo al final del camino de la granja de Ortíz, científicos del gobierno buscan soluciones más allá del alivio económico a corto plazo proporcionado por el gobierno local.
En un pequeño banco de semillas conocido como Toxinachcal, el equipo científico lleva año y medio trabajando y acumulando miles de variantes de semillas de especies de plantas nativas, incluidas 20 variantes de cempasúchil, en frascos que alinean en grandes congeladores.
La bióloga Clara Soto Cortés, jefa del banco de semillas, dijo que parte de la razón por la que el cultivo ha sido devastado es porque los agricultores en los últimos años han optado por usar una variante híbrida de semilla de caléndula de Estados Unidos, que produce una planta más corta y de aspecto más uniforme que es más fácil de vender en masa y en lugares como supermercados.
Pero eso significa que los agricultores se han alejado de las variedades nativas, que tienen tallos más largos y varían ampliamente en color, tamaño y textura. La diversidad genética de estas variedades mexicanas las hace más resistentes a cambios climáticos drásticos como los vistos este año, dijo Soto.
"La otra semilla (la híbrida) ha sido configurada para un fin. No tiene la diversidad genética que tiene ésta (la nativa) para hacerle frente al cambio climático", indicó.
En caso de que más eventos climáticos arrasan con una cosecha entera, Soto dijo que el banco pondrá semillas a disposición de los productores locales para que recuperen sus cultivos, esta vez con una variante más resistente que sus antepasados han cultivado durante siglos.
Otras opciones y significados
Mientras tanto, los cultivadores batallan para recuperarse a corto plazo y dicen que las pérdidas también representan una amenaza para la tradición agrícola que sus familias han luchado por mantener en el borde de la densa Ciudad de México de 23 millones de personas.
Carlos Jiménez, de 61 años, lleva mucho tiempo trabajando en los campos de Xochimilco, pero comenzó a cultivar el cempasúchil más corta hace ocho años, cuando notó que el híbrido era más comercializable.
Debido a que ha perdido cultivos y ha tenido que bajar el precio de las plantas por el moho que se acumula en sus raíces, Jiménez dijo que ha comenzado a considerar formas de adaptarse, como construir invernaderos.
Ortíz dice que ha comenzado a mirar otros flores para cultivar que son más resistentes que el cempasúchil. En cambio, Jiménez dice que, aunque las raíces de sus plantas se pudran, él se mantiene firme, ya que considera que la planta tiene un significado más profundo para los queridos difuntos.
"Las tradiciones ya están desde nuestros ancestros, no va a afectar nunca la tradición".