EFE.- Partiendo de la premisa de que "la historia no se juzga, se interpreta", el historiador español José Manuel Azcona se opone a la idea de que "hay que pedir perdón por todo" y a las "barbaridades" que, a su juicio, "se dicen de nuestra presencia en América".
Azcona es catedrático de Historia Contemporánea en la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid y autor del libro "El esplendor de la América española", de editorial Edaf, en el que defiende que "no tenemos que tener ningún complejo de reconocer" el legado de España.
"Es un libro —asegura entrevista con la agencia EFE— que cancela la leyenda negra y que la sustituye por datos, por hechos, (...), donde uno va a ver que España en verdad exportó al Nuevo Mundo lo mejor de sí misma".
De acuerdo con el historiador, y sin obviar que "hubo abusos" como en toda época a lo largo de la historia, los virreinatos de la entonces monarquía española en América eran "el territorio más rico del mundo", con ciudades como México o Lima con más prosperidad que París, Londres o Madrid.
España fue "la mayor potencia mundial" entre 1492 y 1825, año en que se independizan muchas de sus posesiones, y dio pie a "la primera gran globalización de la historia", al extender el comercio entre Europa, América y Asia, germen del futuro capitalismo, recalca el autor.
Por ello, más que un error, considera "una ofensa a nuestro intelecto" que España tenga que pedir perdón.
Recientemente, el ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, dijo que en la historia compartida entre España y México "ha habido dolor e injusticia" hacia los pueblos originarios mexicanos, algo que la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, celebró como un "primer paso" por parte de España en la petición de perdón exigida por México.
“No se ha atrevido a pedir perdón del todo, pero no descartemos que cualquiera en el futuro inmediato lo haga”, apunta Azcona en referencia a la declaración de Albares.
Mitos y razones políticas
El libro, un detallado trabajo de más de 500 páginas, rechaza "mitos" como que España se llevó el oro de América, pues la gran mayoría se quedó allí —señala el autor—, mientras hoy empresas anglosajonas sacan en un año de países como México más que España en tres siglos.
Desde Isabel la Católica a comienzos del siglo XVI se protegió a los indígenas, a los que se consideró súbditos de la corona al igual que los españoles, y América se fue llenando de hospitales, universidades, caminos, minería y agricultura, destaca Azcona.
Estudios de ADN muestran que en gran parte de América Latina se conservan genes de pueblos originarios, algo que apenas sucede en países como Estados Unidos, comenta.
Sin embargo, señala que en universidades estadounidenses se habla de "genocidio" por parte de España, a la que se acusa de haber acabado con grandes civilizaciones como la azteca o la inca, visión que "se ha puesto de moda en una determinada intelectualidad, pero por razones políticas", sostiene.
Pero "todas estas cosas se contagian", por esa forma de revisar la historia, y al explorador inglés del siglo XVIII James Cook "le están tildando ya de maligno colonialista", sentencia Azcona, autor de varios libros y con una amplia trayectoria en investigación histórica en universidades de países como Argentina, Chile y Uruguay.