EFE.- “Este premio nos da la oportunidad de decirle a los gobiernos lo importante que es financiar la ciencia básica" dijo este sábado Shimon Sakaguchi. "Ante lo que está pasando en Estados Unidos, los científicos no tenemos otra más que comunicar la importancia de lo que hacemos para el avance de la sociedad y de la economía", añadió Fred Ramsdell.
Los investigadores estadounidenses Mary Brunkow y Fred Ramsdell y el japonés Shimon Sakaguchi coincidieron este sábado en que haberles concedido el premio Nobel de Medicina por sus descubrimientos del sistema inmune fue una forma de reconocer el impacto de la ciencia básica para la salud de las personas y las sociedades.
Además, en una rueda de prensa en el Instituto Karolinska de Suecia, los tres científicos confesaron sentirse "abrumados" por el enorme impacto en términos de tratamientos médicos que han tenido sus hallazgos y de los que aún se podrían derivar de los más de 200 ensayos clínicos que hay actualmente en curso en distintos países.
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Gracias al trabajo de los galardonados, las enfermedades autoinmunes podrían verse significativamente disminuidas en los próximos años.
“Lograr avances en ciencia básica requiere de muchos años, de inversión sin saber a priori cuál será el retorno, de mucho tiempo y de mucha colaboración. Pero sin eso no tendríamos grandes avances como los que se han desarrollado a raíz de nuestros descubrimientos", dijo Ramsdell.
El rompecabezas inmunológico
La historia de cómo los tres investigadores compusieron el "rompecabezas" de cómo se regula el sistema inmune para evitar que el cuerpo se ataque a sí mismo ejemplifica muy bien la ciencia que sirve de base para los grandes avances; en este caso, tratamientos que salvan millones de vidas del cáncer, o por trasplantes exitosos o en la mitigación de las enfermedades autoinmunes.
Sakaguchi inició experimentos en la década de 1980 que no dieron frutos significativos hasta 1995. Hasta entonces se pensaba que la tolerancia inmunitaria se desarrollaba sólo mediante la eliminación de células dañinas en el timo, en un proceso centralizado en ese órgano del sistema inmune.
El japonés logró demostrar que el sistema inmune es mucho más complejo y describió las células T, que hasta ese momento eran desconocidas.
Mary Brunkow y Fred Ramsdell continuaron esa investigación a finales de los 90. En 2001 identificaron un gen en ratones conocido como FOXP3, que también existe en humanos, cuyo papel consiste en "apagar" otras células inmunes para prevenir daños.
"Sin el trabajo y la persistencia de Sakaguchi hubiera sido muy complicado defender nuestro trabajo", destacó Brunkow.
"Abrumados" por el impacto de su investigación
Por los años que requiere, por su rentabilidad no asegurada y por su enorme aportación a los avances médicos, Ramsdell indicó que "lo lógico es que la investigación básica la financien los gobiernos y las organizaciones sin ánimo de lucro".
Preguntado sobre la falta de apuesta actual del Gobierno estadounidense a este tipo de investigación, Ramsdell señaló que "estamos en un momento complicado para la ciencia básica, ha habido otros antes pero este es muy peculiar".
"Sin embargo, ante lo que está pasando en Estados Unidos, los científicos no tenemos otra más que comunicar la importancia de lo que hacemos para el avance de la sociedad y de la economía".
"A pesar de todo, yo soy optimista, la ciencia básica sobrevivirá", agregó.
Los tres científicos comparten el premio de este 2025 dotado de 11 millones de coronas suecas (casi un millón de euros y algo más de un millón de dólares), que les será entregado en una ceremonia el 10 de diciembre. El Nobel de Medicina se ha concedido 116 veces, a 232 hombres y 14 mujeres.