Según un estudio pionero publicado este mes, los cerebros de los fans del futbol llegan a momentos extremos de actividad, tanto en las emociones y positivas de alegría y sociabilidad, como en las negativas de agresividad. Esto coincide, hasta cierto punto, con la información recabada por la agencia Reuters en diversos países tras el sorteo de este viernes del Mundial 2026.
Del enmascarado de Escocia a la emoción en Curazao
Los fans del futbol de Escocia han esperado 28 años para regresar al torneo global, así que este viernes en un pub de Glasgow se armó un caos de faldas escocesas —relata Reuters— y un aficionado disfrazado de Batman resumió el ambiente nacional.
"No hay nada mejor que nuestra nación unida. Olvídense del Celtic, del Rangers, hay que unir a los clanes. Allá vamos", gritó el enmascarado con capa mientras los aficionados cantaban "Sin Escocia no hay fiesta".
Escocia se enfrentará en el Grupo C al pentacampeona del mundo Brasil, a Marruecos, semifinalista en 2022, y a Haití.
Pero si el regreso de Escocia fue pura alegría, el debut de Curazao en el torneo fue poco menos que milagroso —agrega Reuters—. Con poco más de 150 mil habitantes, la isla caribeña se ha convertido en uno de los países más pequeños en llegar a la competencia, que el año que viene se disputará en México, Canadá y Estados Unidos.
"Estoy muy, muy orgulloso. Es como si se estuviera escribiendo la historia. No tengo palabras para describirlo", dijo un emocionado aficionado en Willemstad, la capital de la isla, mientras otros seguidores especulaban sobre lo que les deparará el torneo al ser parte del Grupo E con la tetracampeona Alemania, Ecuador y Costa de Marfil.
La importancia de los rivales, sin embargo, no ha mermado la ambición. "Venimos a conquistar el mundo. No importa contra quién juguemos, ¡Curazao va al Mundial! ¡Que todo el mundo se prepare!", dijo otro hincha exultante.
El estudio del fanatismo
"La afición al fútbol proporciona un modelo de fanatismo de alta validez", afirma Francisco Zamorano, académico de la Universidad San Sebastián en Santiago de Chile y autor principal de un estudio pionero sobre este grupo poblacional que se publicó el pasado 11 de noviembre en la revista de la Sociedad Radiológica de Norteamérica (RSNA por su sigla en inglés).
Zamorano señala que "si bien la afiliación social se ha estudiado ampliamente, los mecanismos neurobiológicos de la identidad social en entornos competitivos no están claros, por lo que nos propusimos investigar los mecanismos cerebrales asociados con las respuestas emocionales de los aficionados al fútbol ante las victorias y derrotas de sus equipos".
Para el estudio, el equipo de investigación investigadores utilizaron resonancia magnética funcional, una técnica que mide la actividad cerebral detectando cambios en el flujo sanguíneo; mientras que el grado de fanatismo se cuantificó mediante la Escala de Fanatismo de Aficionados al Fútbol evaluando las subdimensiones Inclinación a la violencia y Sentido de pertenencia.
Como se esperaba, el estudio encontró que el grado de fanatismo de los sujetos se correlacionó directamente con la actividad cerebral, llegando a los extremos en el sistema cerebral de recompensa ante la visión de los triunfos de su equipo.
Por otra parte, ante una derrota significativa de su equipo, una zona cerebral que desempeña un papel importante en el control cognitivo, generó lo que se conoce como "una supresión paradójica de las señales de control", que se puede explicar como el intento de suprimir un pensamiento, sentimiento o comportamiento, con el resultado opuesto.
Zamorano señala, en un comunicado de la RSNA, que el fuerte efecto en los participantes altamente fanáticos genera "un fallo momentáneo de autorregulación precisamente cuando la identidad se ve amenazada y explica la desconcertante capacidad de individuos, por lo demás racionales, de cambiar repentinamente de actitud en los partidos".
El equipo haitiano clasificó a pesar de la violencia
La clasificación de Haití al Mundial tuvo un profundo significado para los aficionados, ya que la violencia de las bandas en el país obligó a su equipo a jugar como local en Curazao. Su victoria dos a cero sobre Nicaragua aseguró su tercera participación mundialista.
"Creo que llegaremos muy lejos en este Mundial. Sea cual sea el equipo al que enfrentemos, como Brasil o Italia, si estamos decididos les ganaremos. Creo que jugaremos la semifinal", dijo Exantus Olivier a Reuters.
Otro aficionado, Lamour Levainceur, se refirió a la promesa del líder de una banda de deponer las armas si Haití se clasificaba para el Mundial.
Las bandas armadas controlan casi todo Puerto Príncipe, la capital haitiana, y han obligado a 1.3 millones de personas a abandonar sus hogares. El seleccionador francés de Haití, Sébastien Migne, ni siquiera ha podido visitar el país desde su nombramiento hace 18 meses.
Violencia y fanatismo
Zamorano considera que estudiar el fanatismo es importante porque revela mecanismos neuronales generalizables "que pueden escalar desde la pasión en el estadio hasta la polarización, la violencia y los daños a la salud pública a nivel poblacional", señala el comunicado.
"Lo más importante es que estos mismos circuitos se forjan en la vida temprana: la calidad del cuidado, la exposición al estrés y el aprendizaje social moldean el equilibrio entre valoración y control que posteriormente hace a las personas vulnerables a los atractivos del fanatismo", indica Zamorano.
El científico considera entonces que "proteger la infancia es la estrategia de prevención más poderosa. Las sociedades que descuidan el desarrollo temprano no evitan el fanatismo; heredan sus daños".
"En resumen, investigar el fanatismo no es meramente descriptivo; es una prevención basada en el desarrollo que protege la salud pública y fortalece la cohesión democrática. Cuando hablamos de fanatismo, los hechos hablan por sí solos": Francisco Zamorano.
La esperanza
Jordania, en su histórico debut mundialista, afronta quizás la misión más difícil del torneo en el Grupo J, junto a Argentina, defensora del título, Argelia y Austria.
"Creo que este grupo es uno de los más difíciles del Mundial. No obstante, esperamos estar a un nivel adecuado", dijo a Reuters Bassel Al-Akour en un café de Amán.
Pese a los desafíos, la esperanza es enorme. Hassan Saadeh confía en que su equipo puede dar la sorpresa: "Si Dios quiere, ganaremos. Si no pasamos como primeros, pasaremos como segundos".
La de 2026 será la primera Copa Mundial ampliada a 48 equipos, con seis plazas de repesca aún por cubrir.