Una encuesta realizada por la revista Forbes a diversos multimillonarios arrojó que de entre todos los lujos que acostumbran adquirir, el que con mayor frecuencia se considera imprescindible son los aviones privados.
Del total de personas encuestadas, solo 40 respondieron, y de estos 40, la respuesta más popular —con un total de 12 coincidencias— fue el acceso a estas aeronaves.
Otras respuestas con menor incidencia, pero también populares, fueron los teléfonos celulares, autos de lujo y casas. Un personaje anónimo indicó que el lujo sin el que no puede vivir es su privacidad.
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Al cuestionarles sobre por qué eligieron este lujo en particular, se dejan ver todas las ventajas frente a los vuelos comerciales y sus largas esperas. Inclusive hay quienes afirman que, más que un lujo, es una herramienta de trabajo.
También representan una ventaja debido a los espacios estrechos y, sobre todo, una variedad más reducida de destinos.
Sobre esto, el artículo de Forbes usa como ejemplo a Texas, que cuenta con un total de 389 aeropuertos civiles, de los cuales tan solo 25 son aeropuertos comerciales. Esto limita exponencialmente la movilidad.
Y no es un lujo menor, un gasto que termine con el desembolso de la compra. Es necesario pagar el mantenimiento, combustible y el personal que lo opere. Y aun así, se devalúa con cada año que pasa.
Es por esto que existen otras formas para poder disponer de vuelos privados sin la necesidad de cubrir los costos de ser propietario de uno. Por ejemplo, existe la modalidad de adquirir el avión en un esquema semejante a los tiempos compartidos, es decir, que se adquiere una porción de la aeronave y se comparte con otros copropietarios.
También hay esquemas de suscripciones, mucho más amplios que la renta del modelo, pues permite disponer de periodos un poco más amplios que una eventualidad, por ejemplo, durante una semana o un mes.