A pesar de ser un mercado difícil de seguir, por los pocos indicadores e información que dan a conocer sus participantes, se puede decir que el mercado del arte inicia el verano con un descenso preocupante, que entra en su tercer año.
De acuerdo con Scott Reyburn, analista de The Arts Newspaper, las ventas de arte moderno de las principales casas subastadoras al mes de mayo fueron de mil 270 millones de dólares, lo cual puede sonar a mucho, pero es una cifra 8% menor de la que alcanzaron en mayo del 2024.
Reyburn no está sólo. Otros analistas consideran lógico y natural la caída en ventas, dado que desde la pandemia de covid-19, la economía global ha estado sujeta a diversas turbulencias y bajo crecimiento.
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Sin negar esta circunstancia, Olivia Gavoyannis de artsy.net, señala que las subastas que se realizan en Christie's, Sotheby's y Phillips son sólo la parte más vistosa y cara del mercado del arte, pero no son un termómetro general y hay otras partes que podrían estar beneficiándose.
El Giacometti que se quedó colgado
La pieza emblemática de la actual caída del mercado del arte es “Grande tête mince”, una busto de Alberto Giacometti de 1955 que era el lote más esperado en la subasta de arte moderno de Sotheby's del 13 de mayo, pero no encontró a nadie dispuesto a pagar los más 70 millones de dólares de salida; aunque en total, la subasta en total alcanzó los 186.4 millones de dólares vendiendo el 83% de sus 65 lotes, sin contar los que fueron retirados.
El "desaire", como el posterior de Big Electric Chair de Andy Warhol que se retiró de una subasta de Christie's antes de que le sucediera lo mismo que a la pieza de Giacometti, se registró en el tercer año de caída del mercado del arte. A pesar, señala Reyburn, de que Giullaume Cerrutti, director de Christie's había dicho en sepetiembre de 2024 en el Art Business Conference, que las caídas de este mercado sólo duran dos años.
Para Christine Bourron, directora de la casa de análisis de subastas Pi-eX, se trata del esperado Trump bump (que podría traducirse como el tope de Trump) y una consecuencia de la incertidumbre que los anuncios de tarifas que el presidente estadounidense ha hecho. Sin embargo, para Olivia Gavoyanis, la economía global no es tan determinante para el mercado del arte.
Un mercado especial
Gavoyanis empieza por señalar que, al ser únicas, inútiles y que suelen pasar generaciones en colecciones particulares, los precios de las piezas de arte son difíciles de establecer y se guían sobre todo por la percepción, así como por sentimientos y emociones. "Otra complicación es la falta de datos disponibles sobre precios y transacciones".
Esto hace que muchas veces el mercado del arte se haya comportado de manera distinta a otros en respuesta a los sucesos de la economía global. Además, las subastas se preparan con meses de anticipación, y las condiciones pueden variar mucho.
La experta cita a Drew Watson, ejecutivo de servicios de arte del Bank of America, explicando: "El panorama podría ser muy prometedor en junio, pero podría haber condiciones realmente indeseables en noviembre, en vísperas de una subasta". Goyanis comenta que para entonces, "las decisiones sobre lo que se venderá ya están tomadas".
También cita a Ken Citron, director ejecutivo de la firma de asesoría y financiamiento The Fine Art Group: “Los vendedores no buscan vender ahora mismo, quizás porque no obtienen el valor que podrían obtener. Pero eso presenta otras oportunidades”. Oportunidades como, por ejemplo, los préstamos a los que los coleccionistas pueden acceder usando su arte como garantía.
"Incluso en épocas de crisis económica, la situación en el mercado del arte rara vez es pesimista. Esto aplica hoy en día", concluye Gavoyanis