Casi siete de cada 10 muertes que se producen en los países de las Américas se deben a las enfermedades no transmisibles y sus factores de riesgo, y estas tasas van en aumento. México no sólo no es una excepción, sino que en particular las tasas de diabetes y de mortalidad por esta causa están aumentando y son casi tres veces mayores que las de otros países de la región.
Esto fue lo que dijo este martes Silvana Luciani, Jefa de la Unidad de Enfermedades no Transmisibles de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) en la presentación del informe Una gran tormenta acecha en el horizonte, que analiza el impacto macroeconómico de este tipo de enfermedades y las condiciones de salud mental en 10 países de Sudamérica para los que se tienen datos.
Luciani señaló que si bien “México no está contemplado en este informe que estamos lanzando hoy día, en la OPS tenemos muchas publicaciones y datos”, mismos que están disponibles públicamente en el portal ENLACE. Agregó que, en términos generales, los resultados de México, son similares a los de los países sudamericanos que sí están en el nuevo informe.
Te podría interesar
Pérdidas por 7.3 billones de dólares
La "gran tormenta" que "acecha en el horizonte" del título del informe hace referencia sobre todo a una proyección que se hará efectiva si no se cambia el rumbo: entre 2020 y 2050, las enfermedades no transmisibles (ENT) y los trastornos de salud mental le costarán a Sudamérica más de 7.3 billones de dólares en pérdida de productividad y gasto en atención médica.
Para ponerlo en perspectiva, Jarbas Barbosa, director de la OPS dijo que esta cifra es equivalente a todo el Producto Interno Bruto (PIB) de un año de toda América Latina y el Caribe, "perdido por condiciones que se pueden prevenir o tratar”, y explicó que las pérdidas sería debidas, “principalmente a muertes prematuras, discapacidades y menor participación en la fuerza laboral”.
“Esta no es solo otra crisis de salud. La creciente carga de las ENT y las afecciones de salud mental se ha convertido en una emergencia económica, quizás el mayor desastre económico en salud”. Jarbas Barbosa, director de la OPS
Inversión en salud en México
Los países de la región deberían invertir al menos 6% del PIB como gasto público en salud, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). “Subrayo gasto público, porque en unos países de la región el porcentaje del PIB es más grande que 6%, pero el gasto público es menor”, señaló Barbosa.
Sin embargo, “el promedio de los países está alrededor de 4,1%, o sea, hay que hacer un esfuerzo” dijo el director de la OPS. Cabe señalar que, de acuerdo con cálculos de México Evalúa, el gasto público en salud en México es equivalente a 2.4% del PIB, el más bajo desde 2010.
Aún así, Luciani comentó que "en los últimos años México ha logrado tener muchos buenos avances en términos de la prevención". Como muestra, destacó el etiquetado frontal de alimentos; la regulación que elimina las grasas trans, que son causas importantes de problemas cardiovasculares, y el impuesto a bebidas azucaradas.
De manera especial destaco la Iniciativa Hearts (corazones) de la OMS y la OPS a la que México se sumó y que "se está implementando en casi 500 centros de salud". Se espera que el modelo HEARTS sea el estándar para la gestión del riesgo cardiovascular, incluyendo la hipertensión, la diabetes y la dislipidemia.
Epílogo de una sola salud
Por su parte, Matías Irarrázaval, Asesor regional en salud mental de la OPS, dijo que no podemos seguir considerando a la salud mental separada de la física. “Cuando alguien viene a consulta por diabetes, debemos preguntarle por su situación emocional”, dijo a manera de ejemplo.
“La pregunta no es si los países pueden permitirse atender la salud mental, sino si pueden permitirse no hacerle”, agregó tras criticar la postura de países que limitan esta atención por razones presupuestarias.
En México, de acuerdo con un cálculo de 2024 del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP), el presupuesto para la salud mental representa el 1.3 % del presupuesto total para salud, mientras que la sugerencia de la OMS para los países de ingresos medios es de 5 por ciento.