El factor más relevante para aprobar un examen oral parece ser la hora del día, ya que cuando se excluyen factores como las horas de estudio y la dificultad del examen, un estudiante tiene más probabilidades de “pasar” alrededor del mediodía, y menos en la mañana y en la tarde, de acuerdo con un estudio hecho en Italia.
“Creemos que este patrón podría extenderse a las entrevistas de trabajo o cualquier proceso de evaluación programado”, señala en un comunicado Carmelo Mario Vicario, director del Laboratorio de Neurociencia Sociocognitiva de la Universidad de Messina y autor principal del artículo publicado este jueves en la revista Frontiers in Psychology.
Vicario hace esta consideración no sólo con base en su amplio análisis sobre estudiantes universitarios italianos, también va acorde con la inspiración que tuvo para llevarlo a cabo, que fue la demostración de que los jueces en Israel tenían más probabilidades de fallar a favor de un acusado después de los descansos para comer o al comienzo de una sesión.
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La observación
En las universidades italianas los estudiantes deben hacer exámenes orales tipo entrevista que tienen horarios fijos y suelen durar entre 10 y 30 minutos por estudiante. Vicario explica que esas evaluaciones no tienen un formato estandarizado: los profesores formulan preguntas según el contenido del curso y las calificaciones se asignan en el momento.
Con la base de datos de la Universidad de Messina, el equipo de investigación analizó los resultados de 104 mil 552 evaluaciones realizadas por 680 examinadores para mil 243 cursos entre octubre de 2018 y febrero de 2020. Su metodología les permitió excluir la dificultad del examen como factor y evaluar la probabilidad de aprobar sólo en función de la hora en que comenzó el examen.
Sólo el 57% de los exámenes fueron aprobados, y la tasa de aprobados siguió una curva de campana con un pico al mediodía: "no hubo una diferencia significativa en las posibilidades de aprobar" si hacía el examen se hacía entre las 11 de la mañana y la una de la tarde, pero las posibilidades eran menores si el examen era a primera hora de la mañana y a última hora de la tarde.
Las posibles causas
El estudio no permite identificar las causas de este patrón, pero los resultados coinciden con que el hecho demostrado de que el rendimiento cognitivo mejora a lo largo de la mañana antes de disminuir durante la tarde; esto podría afectar a los estudiantes y los profesores también podrían estar experimentando fatiga de decisiones, lo que los lleva a calificar más severamente.
También puede influir que las personas de entre 20 y 30 años suelen ser noctámbulas, mientras que las personas de 40 y más años tienden a ser madrugadoras. Los estudiantes podrían estar menos cognitivamente agudos en el momento en que los profesores están más alertas.
Vicario sugiere que para mejorar su desempeño los estudiantes podrían procurar tomar un sueño reparador, evitar programar exámenes importantes durante periodos de bajo rendimiento y tomar descansos mentales antes de realizar tareas de alto rendimiento. Agrega que a las instituciones también les convendría poner horarios para mejorar los resultados.
"Estos hallazgos tienen amplias implicaciones. Destacan cómo los ritmos biológicos, a menudo ignorados en los contextos de toma de decisiones, pueden influir sutil pero significativamente en el resultado de evaluaciones de alto riesgo". Alessio Avenanti, de la Universidad de Bolonia y coautor del estudio.