Un experimento hecho en Estados Unidos demostró que las candidatas políticas son juzgadas por los votantes mucho más duramente que los hombres, sobre todo cuando se desvían de las expectativas o de las opiniones de su partido.
La investigación también encontró que las mujeres son recibidas con mayor escepticismo desde el inicio de sus campañas en comparación con los candidatos, esto lleva a los votantes a examinarlas con mayor profundidad al formarse opiniones sobre ellas.
Estos hallazgos, publicados este miércoles en la revista Politics & Gender, surgieron de un experimento en el que se simuló una campaña y una elección al Congreso de EU, con "información" sobre candidatos ficticios, uno demócrata y otro republicano que podían ser hombre o mujer, y en la que participaron mil 700 personas adultas.
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Preferencias diferenciadas
Uno de los resultados más notables es que los escándalos, como que un candidato fuera sorprendido viendo pornografía, riéndose de una persona sin hogar o hasta rompiendo una copia de la Constitución de los Estados Unidos, no disminuyeron significativamente la probabilidad de que fueran votados, independientemente de si eran hombres o mujeres.
Sólo el escándalo de "malversación de fondos" produjo descensos significativos, y éstos fueron casi idénticos para los candidatos de ambos géneros, encontró el equipo de investigación de la Universidad de Durham.
En cambio, cuando las candidatas, no se alineaban con las políticas de su partido, resultaron penalizadas, tanto como los hombres involucrados en el escándalo de "malversación de fondos" más severo. A los hombres se les permitió desviarse de sus posiciones políticas sin penalización.
"Los hombres, que siguen siendo por lejos la mayoría de los funcionarios públicos en Estados Unidos, parecen beneficiarse de la suposición predeterminada de que resultarán como se espera, basándose en predisposiciones", dice Tessa Ditonto, investigadora principal del estudio.
También se vio que las candidatas tienen que esforzarse más para brindar la información necesaria a los votantes, de modo que incluso sus correligionarios puedan estar seguros de que se alinea con la plataforma del partido. Sin información de refuerzo, incluso los votantes partidistas están dispuestos a considerar otras opciones.