Durante el primer año de la pandemia de Covid-19, quienes formaban parte de parejas heterosexuales estables con hijos tuvieron una mayor propensión a la infidelidad que quienes estaban en parejas sin hijos, y también fueron más propensos a reportar haber engañado a su pareja durante la pandemia.
Esta es la conclusión de un estudio realizado por medio de encuestas a más de mil adultos estadounidenses.
Algunas investigaciones han mostrado que las condiciones de la pandemia afectaron negativamente a muchas relaciones románticas y sexuales; otras sugieren que, en condiciones normales, el alto nivel de estrés y la insatisfacción en la relación pueden llevar a algunas personas a considerar la infidelidad romántica o sexual.
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Sin embargo, pocos estudios han explorado específicamente cómo la pandemia pudo haber influido en los deseos y comportamientos relacionados con la infidelidad, que fue la intención del encabezado por Jessica T. Campbell, de la Universidad de Indiana en Bloomington, que este miércoles publicaron sus hallazgos en la revista PLOS One.
Campbell y sus colegas analizaron las respuestas que dieron mil 70 adultos, que mantuvieron relaciones heterosexuales estables durante el primer año de la pandemia, a una encuesta que incluyó preguntas sobre la paternidad y la maternidad, y si la persona había participado en alguna acción que su pareja consideraría una infidelidad.
El aumento del deseo
El análisis de las respuestas mostró que, en general, las personas con hijos reportaron mayores niveles de aumento en el deseo y participación en alguna infidelidad durante la pandemia que quienes no tenían hijos; también mostró que los hombres fueron más propensos que las mujeres a tener deseos de infidelidad durante la pandemia y a reportar haber sido infieles.
Sin embargo, aunque el equipo de investigación anticipó la hipótesis de que los padres reportarían los niveles más altos de deseo y de consumación de una infidelidad, "tanto las madres como los padres de nuestra muestra mostraron patrones similares" en ambos factores, escriben los autores en el reporte.
Añaden que ese resultado "sugiere que el impacto de la pandemia en la infidelidad podría ser más común entre los géneros, en lugar de intensificarse claramente entre los padres".
Los investigadores aclaran en su reporte que, a pesar de las importantes perturbaciones causadas por la pandemia de Covid-19, "el aumento general del deseo de infidelidad entre los participantes (en la encuesta) fue relativamente bajo", y destacan que solo el 19% de las personas encuestadas reportó un aumento en su deseo de infidelidad.
Un porcentaje similar de los participantes incurrió en algún tipo de infidelidad durante la pandemia, con actividades divididas entre interacciones en línea y presenciales.
Los autores señalan que sus hallazgos sugieren que padres y madres, por un lado, y los hombres en particular, "pueden ser especialmente susceptibles a los factores de riesgo relacionados con la infidelidad durante eventos vitales de alto estrés. El apoyo específico para estas personas y sus relaciones puede ser especialmente importante al afrontar períodos de tensión colectiva o personal".