EFE.- Bergen es conocida como "la capital de los fiordos noruegos" por ser la puerta de entrada a esta región de la costa oeste del país nórdico, caracterizada por las formaciones geológicas que tienen la huella de los glaciares, con estrechos, largos y profundos canales de agua marina rodeados de montañas y acantilados elevados.
La ciudad, la segunda más grande de Noruega, es un destino habitual de los cruceros del norte de Europa y cuenta con aeropuerto propio; está conectado con otras ciudades como Oslo, la capital del país, o Flåm; no está masificada turísticamente y puede explorarse con sosiego disfrutando de la tradicional tranquilidad noruega.
Nombrada en el año 2000 como Capital Europea de la Cultura, la vida cultural de Bergen es variada, diversa y hasta "emocionante y progresista", de acuerdo con la etnóloga Eva Reme, con instituciones consolidadas de música y bellas artes; aunque con sus alrededor de 275 mil habitantes, dista mucho de ser una metrópolis.
Por otra parte, Bergen fue la sede medieval de la corona noruega (hasta 1299, cuando se traslado a Oslo) y unas de las ciudades más prósperas del norte de Europa unos siglos después, por lo que se recomienda participar en una visita guiada para conocer mejor el pasado de estas tierras.
La mayoría de los visitantes de Bergen van durante la estaciones de primavera y verano en el hemisferio norte, entre los meses de mayo y septiembre, aunque el clima permite disfrutar mucho en cualquier época del año, pues gracias a su ubicación en la costa atlántica, no hace tanto frío como podría pensarse para un lugar situado tan al norte.
Estos son algunos de los lugares imprescindibles que se recomienda visitar para descubrir el legado cultural y patrimonio natural de Bergen.
Barrio de Bryggen y la Liga Hanseática
El barrio de Bryggen fue catalogado por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad. Es también conocido como barrio hanseático, por su relación con la Liga Hanseática, una gran federación del comercio marítimo que ejerció gran influencia en esta ciudad y en otras que se encuentran en Alemania (donde se originó la Liga), Países Bajos, Suecia, Polonia y otros durante cientos de años.
Bryggen, con sus coloridas casas de madera, de aspecto ligeramente inclinado, es todo un símbolo de la capital de los fiordos noruegos (imagen principal de esta nota).
Este conjunto monumental compuesto por unos 60 inmuebles y que hoy en día alberga numerosas cafeterías y tiendas, tiene sus orígenes en el siglo XIV, cuando la ciudad era un importante puerto comercial y fueron reconstruidas a lo largo de la historia siguiendo su estética original, tras sucesivos incendios que provocaron destrozos en las viviendas.
En el Museo de la Liga Hanseática el visitante descubre, entre otras cosas, el origen de la prosperidad a Bergen, donde los alemanes tuvieron el monopolio de la exportación de bacalao del norte de Noruega y consiguieron que el Ayuntamiento de la ciudad se trasladara a otra parte debido a su reivindicación del territorio.
Del pasado medieval al siglo XIX
Justo detrás de Bryggen está la iglesia de Santa María, considerada uno de los edificios más antiguos y mejor conservados de Bergen, la cual fue construida en estilo romántico en el siglo XII y destaca por sus altas torres y su pequeño cementerio anexo.
La catedral de San Olaf, dedicada al santo patrón de Noruega, tuvo su origen hace más de 800 años, pero el templo que se ve hoy en día es el resultado de las reconstrucciones y restauraciones efectuadas a lo largo de los siglos como consecuencia de devastadores incendios. Su fachada intenta recordar el aspecto que tuvo en el medievo, mientras que su interior es austero, conectando con sus vínculos con la orden franciscana.
En la colina de Nygårdshøyden, al sur del centro histórico de Bergen, se alza la iglesia de San Juan, un edificio del siglo XIX, que destaca por su color rojizo y es uno de los exponentes más modernos de la arquitectura religiosa de la ciudad.
La fortaleza de Bergenhus es un conjunto de construcciones defensivas que sirvieron como residencia real cuando Bergen fue la capital de Noruega. Sin embargo las edificaciones fueron hechas entre los siglos XIII y el XX, incluso después de la II Guerra Mundial. Destacan Håkons Hall, un salón medieval, y la torre Rosenkrantz, un torreón renacentista convertido en mirador panorámico.
Monumentos naturales
Como es de esperar, la ‘capital de los fiordos noruegos’, cuenta con su propio fiordo, que se puede recorrer en barco, contemplando desde el mar y con una perspectiva excepcional, algunos iconos monumentales de Bergen, como la fortaleza de Bergenhus, las casas del Bryggen o la iglesia de Santa María. El paseo en barco puede incluir también el fiordo de Oster y el canal de Mostraumen.
Desde la cima del monte Fløyen, una de las colinas que rodean Bergen, se puede divisar una auténtica ‘vista de postal’ del centro histórico y los alrededores de ‘la capital de los fiordos noruegos’.
La colina, parte de un parque natural muy frecuentado, cuenta con diferentes rutas para hacer senderismo, cafeterías, un lago donde practicar ‘paddle surf’ y áreas de esparcimiento y descanso. Se puede subir a pie o a bordo del funicular de Bergen, de forma más cómoda y rápida, en un ascenso que dura 10 minutos, hasta los 320 metros de altitud.