Seguir viviendo en una zona afectada por un huracán y sus correspondientes inundaciones, aumenta en 9% el riesgo de morir por cualquier causa para las personas adultas mayores por los siguientes cinco años después del impacto del meteoro.
Al menos es lo que pudo demostrar con respecto al huracán Sandy un equipo de investigación que, ante el aumento en la gravedad y la frecuencia de los huracanes en todo el mundo, procuró averiguar si estos desastres naturales tienen efectos a largo plazo para la salud.
Códigos postales de riesgo
En octubre de 2012, el noreste de Estados Unidos fue azotado por el huracán Sandy, que dejó inutilizables los sistemas de transporte, destruyó viviendas, dejó sin electricidad y causó más de 100 víctimas mortales.
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Para averiguar los efectos a largo plazo, el equipo de investigación dividió las zonas más afectadas, que estaban en partes de los estados de Nueva York, Connecticut y Nueva Jersey y de la ciudad de Nueva York, en 959 áreas definidas por códigos postales, 454 de las cuales se vieron afectadas por inundaciones.
Los investigadores utilizaron datos de casi 300 mil personas de 65 años o más que estaban inscritas en el programa federal de seguro médico de EU (Medicare partes A y B) y que habían permanecido en el mismo código postal entre 2013 y 2017.
Después de controlar por factores demográficos y socioeconómicos, como edad, sexo, raza y circunstancias de vida, los resultados muestran que Sandy sí había tenido consecuencias más allá del momento del impacto.
“Demostramos que las zonas afectadas por inundaciones relacionadas con el huracán Sandy presentaron tasas de mortalidad más altas por cualquier motivo”, afirmó Arnab Ghosh, profesor en la Universidad de Cornell autor principal del estudio que se publica este miércoles en la revista Frontiers in Public Health.
“La exposición a inundaciones por huracanes se relacionó con un aumento del 9% en el riesgo de muerte para quienes residen en zonas inundadas por huracanes hasta cinco años después de su llegada”, agrega Ghosh en un comunicado de la propia revista. No se sabe si el riesgo se extienden más allá del lustro, ya que ese fue el lapso de tiempo que se estudió.
Respuesta localizada a desastres
El estudio también encontró que el riesgo de muerte fue mayor para las personas que vivían en zonas inundadas de Connecticut (19%) que para las de la ciudad de Nueva York (8%), en comparación con las personas que vivían en zonas no inundadas.
“Nos sorprendió el hallazgo" explicó Ghosh, ya que los códigos postales de la ciudad de Nueva York se han asociado con características socioeconómicas y demográficas que pueden implicar una mayor exposición a desastres naturales. En otras palabras, en Connecticut viven más personas blancas con ingresos familiares promedio más altos y en hogares con menos hacinamiento.
Además de que el fenómeno debería investigarse en estudios posteriores, revela la importancia de hacer "consideraciones específicas de cada región”, dijo Ghosh. “Esto podría incluir políticas específicas para cada región", en cuanto a interrupciones de la infraestructura y ayuda en caso de desastre, por ejemplo.
Los autores señalan que sus hallazgos no se aplican al riesgo de mortalidad individual, ya que se centraron en el riesgo poblacional.