AP.- Unos mil 400 turistas extranjeros y peruanos que se encontraban varados por el bloqueo de una vía férrea fueron evacuados de una estación de tren cercana a la ciudadela inca de Machu Picchu hacia Cusco, informaron el martes las autoridades.
La ministra de Comercio Exterior y Turismo, Desilú León, dijo a la radio local RPP que falta que otros 900 turistas retornen a Cusco —que está a 53 kilómetros de distancia— y que al menos un centenar que esperaban viajar este martes a la ciudadela no pudieron salir.
Oscar Luque, jefe de la Defensoría del Pueblo de la región sureña de Cusco, donde se ubica Machu Picchu, dijo a la prensa que los pobladores exigen que una nueva empresa traslade en buses a los turistas desde la estación final del tren hasta la entrada a la ciudadela luego del fin de una concesión de 30 años.
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La ciudadela fue construida en el siglo XV como santuario religioso del pueblo inca y se ubica en la Amazonía del sureste peruano, a dos mil 490 metros de altitud.
Machu Picchu genera más de 66 mil puestos de trabajo, pero arrastra desde hace años quejas de los turistas porque no encuentran boletos disponibles con anticipación para el ingreso, la informalidad de los servicios y los bloqueos de vías por parte de la población local descontenta con la distribución de los beneficios del turismo.
La noche de este lunes la policía logró desbloquear por un momento la vía férrea tras un choque con pobladores que dejó unos 14 heridos, dijo a la prensa local Darwin Baca, uno de los manifestantes. El desbloqueo permitió que los mil 400 turistas retornaran en tren hacia la Cusco.
Horas antes, la fundación suiza New7Wonders —que promovió un concurso virtual en 2007 para elegir las siete nuevas maravillas del mundo en las que fue incluida Machu Picchu— pidió al gobierno de Perú resolver los diversos problemas de gestión que afectan a la joya del turismo peruano.
New7Wonders señaló que se podría retirar el nombramiento de Machu Picchu como "nueva maravilla" debido a "la alta presión del turismo sin gestión de sostenibilidad, el incremento de precios en servicios y bienes, así como el riesgo de afectación al patrimonio histórico".
Añadió a la lista "denuncias de prácticas irregulares vinculadas a la venta de boletos, dificultades en el transporte terrestre... conflictos sociales, descoordinación entre instituciones y empresas turísticas y quejas reiteradas de los visitantes".