AP.- Desde el púlpito de la presidencia de los Estados Unidos, Donald Trump ofreció un consejo a las mujeres embarazadas: "aguanten" antes de tomar Tylenol.
Nueve veces en total, Trump dijo que las futuras madres deberían soportar su malestar en lugar de recurrir al paracetamol —o acetaminofén en EU— para curar sus fiebres o dolores de cabeza, a pesar de que el medicamento es uno de los pocos analgésicos que pueden tomar las mujeres embarazadas.
"Luchen con todas sus fuerzas para no tomarlo", instruyó Trump este lunes en la conferencia de prensa destinada a abordar el autismo. Añadió que si las mujeres embarazadas absolutamente tienen que tomar Tylenol, eso será algo que "resuelvan por sí mismas".
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Lo que muchas mujeres y especialistas escucharon fue un ejemplo más de un hombre diciéndoles a las mujeres cuánto dolor físico deberían soportar, y un viejo esfuerzo por culpar a las madres por el autismo de sus bebés.
"Su uso de 'aguanten' realmente fue exasperante porque desestimó el dolor de las mujeres y el peligro real que existe con la fiebre y el aborto espontáneo durante el embarazo", dijo en un correo electrónico la defensora de los derechos de las mujeres Amanda Tietz, quien es madre de tres hijos. "Por no mencionar el dolor que podemos experimentar en el embarazo, que puede ser debilitante".
Otros vieron a un hombre opinando —sin evidencia de que el consumo materno de Tylenol cause autismo en los niños— sobre las madres, los niños con discapacidades y su salud en un momento en que los estudios muestran que el dolor sufrido por las mujeres es frecuentemente desestimado.
"Cinco hombres poderosos se reunieron en la Casa Blanca y avergonzaron a las mujeres embarazadas, diciéndoles que 'aguanten' el dolor; a las madres de niños autistas, culpándolas por la condición de sus hijos, y a las personas autistas, llamándolas rotas y necesitadas de reparación", publicó en redes sociales el exdirector de salud pública de Trump, Jerome Adams.
Tres mujeres también hablaron en la conferencia de prensa del lunes y dieron las gracias a Trump: Dorothy Fink, la secretaria asistente interina del Departamento de Salud y Servicios Humanos; y Jackie O'Brien y Amanda Rumer, dos madres que dijeron tener hijos autistas.
La doctora Nicole B. Saphier del Memorial Sloan Kettering Cancer Center dijo que en general se aconseja a las mujeres embarazadas tomar acetaminofén solo bajo supervisión médica, cuando sea necesario y en la dosis efectiva más baja. Pero igualmente importante —y ausente del mensaje de Trump— es que la fiebre no tratada o el dolor severo también pueden representar riesgos serios para las madres y los bebés, dijo.
"Durante décadas, las mujeres han soportado un tono paternalista en la medicina. Hemos superado el desestimar los síntomas como 'histeria'", escribió Saphier, quien también es colaboradora médica de Fox News, en un correo electrónico. "Aconsejar moderación fue sensato; hacerlo de una manera condescendiente y simplista no lo fue".
Tendencia histórica y dolor femenino
Trump no es conocido por un toque delicado en políticas relacionadas con las mujeres. Su estrategia ante oponentes femeninas incluye descalificaciones sobre su apariencia, su estabilidad emocional y su inteligencia.
Por ejemplo, antes de las elecciones de 2016, estalló por las duras preguntas que le hizo Megyn Kelly de Fox News, y más tarde dijo a CNN que "puede ver que había sangre saliendo de sus ojos, sangre saliendo de donde sea".
La historia ofrece una larga lista de hombres que trazan políticas médicas para mujeres basadas en las creencias de su tiempo y, se ha señalado, suspicacias sobre la capacidad de las mujeres para crear y dar forma a sus bebés no nacidos. Por ejemplo, una teoría, ya desacreditada, sostenía que las "madres nevera" —figuras frías o distantes— eran responsables del autismo de sus hijos.
El consejo de Trump "me llevó directamente a cuando se culpaba a las madres por el autismo", dijo Alison Singer, fundadora de la Autism Science Foundation. "Básicamente dijo, si no puedes soportar el dolor, si no puedes lidiar con la fiebre, entonces es culpa tuya".
El consejo de Trump de "aguantar" resulta familiar para Mary E. Fissell, profesora de historia médica en la Universidad Johns Hopkins. "Es el clásico culpar a la madre... una y otra vez", dijo. Por ejemplo, señaló, en el pasado se creyó que la "imaginación maternal" influía en la forma de su bebé.
Epílogo de introspección
Trump ofreció al menos un momento de introspección durante su conferencia de prensa, reconociendo la naturaleza incómoda de su directiva.
"Saben, es fácil para mí decir que aguanten", admitió el presidente. "Pero a veces en la vida o en muchas otras cosas, también tienes que aguantar".