Mauricio Fernández Garza empezó a los cinco años coleccionando monedas a las que ha llamado "mugrillas" y eventualmente consiguió un honor que no tiene casi nadie más: el "nombre completo" de una especie biológica.
El fósil más completo y detallado que se ha encontrado hasta la fecha de un plesiosaurio, un tipo de reptil marino extinto más o menos similar a las focas actuales, recibió el nombre de Mauriciosaurius fernandezi, un caso extraño en que tanto el género como la especie del nombre científico de una especie son de la misma persona.
Ciertamente el político y empresario Mauricio Fernández, fallecido este martes, tenía otras pasiones además del coleccionismo; entre ellas, claro, la política y los negocios, y aunque en ambas destacó como el alcalde de uno de los municipios más ricos de México y América Latina y con su fortuna, ninguno le concedió un honor como el Mauriciosaurius fernandezi.
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Aunque otra especie fósil, el Aquilolamna milarcae se le acerca, y ambos se encuentra en su museo La Milarca, en el parque Rufino Tamayo en Monterrey, Nuevo León.
Del Mauriciosaurius fernandezi al Baracktrema obamai
Muchas especies biológicas llevan nombres de celebridades, como el tábano Scaptia (Plinthina) beyonceae, en honor de la cantante Beyoncé; el minúsculo crustáceo parásito Gnathia marleyi que se alimenta de la sangre de los peces que se conoce por el músico Bob Marley, y un milípedo se llama Nannaria swiftae por Taylor Swift.
Los nombres y apellidos de la actriz Angelina Jolie y del expresidente estadounidense Barak Obama fueron otorgados a las araña Aptostichus angelinajolieae y Aptostichus barakobamai, pero están unidos a nivel de especie, no muy distintos del honor concedido con el hongo Spongiforma squarepantsii al personaje de Bob Esponja, que en inglés se llama Spongebob Squarepants.
Existe, eso sí, el Baracktrema obamai, el cual es un gusano platelminto microscópico y parásito de tortugas que de ninguna manera tiene la presencia del fósil del Mauriciosaurius fernandezi.
Podría pensarse que estas celebridades no alcanzaron honores similares a los del empresario mexicano porque no se dedicaron a la biología ni a la paleontología, mientras que Mauricio Fernández apoyó estudios y, en lo posible, la conservación y exhibición de los fósiles de la región de Vallecillo, donde se han encontrado algunos de los restos mejor conservados de este tipo en México.
En cierto sentido, quien más se acerca es Sir David Attenborough, el biólogo, naturalista, escritor y conductor de magníficos documentales sobre la naturaleza, y quien también tiene un género de plesiosaurio, el Attenborosaurus, pero la especie es conybeari. Además tiene dos especies en su honor, el Zaglossus attenboroughi, o equidna de pico largo de Sir David, y el león marsupial Microleo attenboroughi.
También de las lajas formadas durante el Cretácico Superior en lo que ahora es Vallecillo, salió Aquilolamna milarcae, descrito en la revista Science en abril de 2021 como "un extraño tiburón" cuyas aletas pectorales parecen alas y son como "una experimentación evolutiva inesperada de vuelo submarino entre tiburones", más de 30 millones de años antes del surgimiento de las mantas y las rayas diablo.
El nombre de esta especie, descrita por el equipo de Romain Vuillo de la Universidad de Rennes y el paleontólogo local de Vallecillo Margarito González González, se debe al museo de La Milarca, el proyecto que Mauricio Fernández logró abrir al público en mayo de 2024 (González, por cierto, fue también quien llamó la atención del empresario sobre el Mauriciosaurius fernandezi).
La Milarca, miles de piezas más
Los dos fósiles son sólo dos piezas de las alrededor de 3 mil 500 que hay en La Milarca, el proyecto que, de alguna manera comenzó con una colección de monedas gastadas cuando Mauricio Fernández Garza empezó a los cinco años o con la pieza que un anticuario le regaló a los 10 años: una fina licorera alemana del siglo XIX que el empresario consideraba su primera pieza.
Por supuesto que hay herencia que le venía de familia, tanto de piezas como de gusto por el coleccionismo, pues "su abuelo, el ingeniero Roberto Garza Sada, como su madre, doña Márgara, reunieron obras y acervos de importancia", se señala en el sitio de La Milarca. Pero fue Mauricio Fernández quien concibió el museo desde hace décadas.
El Museo La Milarca tiene cuatro naves y su acervo cultural se encuentra repartido en la salas, el Estudio del Coleccionista; el Gabinete de Mauricio; México 86, cuyo nombre y obras de artesanos y artistas mexicanos no provienen del Mundial de futbol sino de la inauguración del Centro Cultural Arte Contemporáneo de Televisa; Numismática, donde ahora no tiene "mugrillas" sino piezas valiosas; Policromado palencia siglo XIV, que tiene cerámica mexicana desde el Virreinato hasta el siglo XXI, y el Salón Oaxaca.