ESTILO DE VIDA

Elegancia y comodidad: la revolución de Giorgio Armani en la industria de la moda
Sábado 6 de Diciembre de 2025
LUJO Y ESTILO

Elegancia y comodidad: la revolución de Giorgio Armani en la industria de la moda

Desde la ropa que su mamá les hacía a él y sus hermanos para ir a la escuela, hasta los cambios que encabezó en el mundo de la alta costura, la historia del diseñador puede tomarse como una lección de vida

Giorgio Armani al término de la presentación de la colección Emporio Armani 2023, en junio de 2022.Créditos: AP
Escrito en ESTILO DE VIDA el

A principios de los años 80, Giorgio Armani ocasionó la primera de sus dos revoluciones del mundo de la moda. 

Suena sencillo, ya que consistió en quitarle lo acartonado a los clásicos trajes masculinos. De acuerdo con los expertos en moda del New York Times y la revista Vogue, Armani eliminó las hombreras y la rigidez de los cortes, de manera que el traje revelara más sobre el cuerpo que cubría

Esta idea de vestirse con ropa cómoda, elegante y con un toque de sensualidad tuvo un gran éxito entre los hombres; pero sobre todo abrió toda una vía novedosa en la moda femenina.

Armani le proporcionó a toda una generación de mujeres la posibilidad de hacer una "gran entrada" en las oficinas que habían sido el dominio masculino por excelencia, y de quedarse y ascender en ellas.

"La elegancia no se trata de que te noten, sino de que te recuerden", decía Armani, frase que, de acuerdo con la Deutsche Welle, hoy recordó Remo Ruffini, director ejecutivo de la casa de modas Moncler.

Negocio más allá de las pasarelas 

Según la mayor parte los expertos, Armani, más que un diseñador genial era un empresario sorprendentemente talentoso. Así, logró esta revolución desde su propia compañía que fundó en Milán en 1975 junto con su socio, compañero y mentor, el arquitecto Sergio Galeotti, quien murió apenas 11 años después dejándolo como el único dueño.

Antes de eso, relata Vogue, Armani había trabajado, primero, en la tienda departamental La Rinascente y después como diseñador y protegido de Nino Cerrutti. Pero fue Galeotti quien, dicho por él mismo, le dio la confianza para emprender un negocio propio.

En su autobiografía, Armani cuenta que desde niño, tras sufrir a los 10 años una herida y perder a un amigo cuando un proyectil cayó cerca de su casa familiar durante la Segunda Guerra Mundial, quería dedicarse a la medicina.

Pero, tras algunos fracasos, eventualmente se interesó por el mundo de la moda, guiado por el recuerdo de la ropa que su madre cosía para él, su hermana Rosana y su hermano Sergio para ir a la escuela. "Nos veíamos como ricos, aunque éramos pobres". 

Se calcula que para 2024 la compañía de Armani tenía un valor de 2 mil 300 millones de euros, alrededor de 50 mil millones de pesos mexicanos, y su fortuna personal era cuatro veces más cuantiosa, con lo cual el diseñador estaba en la lista de las 200 personas más ricas de la revista Forbes.

Tan tremendo éxito no se forjó sólo en las pasarelas de moda, sino en el mundo del cine. Armani proporcionó el vestido de Lauren Hutton para su personaje en la película Gigoló americano (1980) y por supuesto a Richard Gere.

Actualmente, es común que los diseñadores vistan a los famosos tanto para las pantallas como para las alfombras rojas, pero el pionero de esta forma de hacer campaña fue Giorgio Armani, y esa fue la otra revolución que ocasionó, pues permitió que la mayoría del público que no se viste con moda de alta gama, se acercara a ella. 

La lista de famosas y famosas a las que vistió Armani es enorme. Entre las primeras estuvo Michelle Pfeiffer y llegó hasta Lady Gaga y Beyoncé, pero la lista incluye a Cindy Crawford, Sophia Loren, Julia Roberts y un largo etcétera.

Menos notables con sus sobrios smokings, se puede incluir a George Clooney y Russell Crowe en las alfombras rojas, pero también a Sean Connery y Robert DeNiro en Los intocables o a Leonardo DiCaprio en El lobo the Wall Street, entre otras 250 producciones cinematográficas, teatrales y operísticas en las que Armani colaboró.

No era moda sino estilo

"La sociedad cambia y yo cambio con ella. Trato de filtrar mis ideas por la realidad cotidiana", dijo Armani en el documental que sobre él y su obra hizo el director Martin Scorsese. 

Esos cambios podían ser discretos, como sumar un botón a los trajes masculinos para que fueran tres en los años 90. Él mismo dijo que la necesidad de mantener la compañía que llegó a tener unos ocho mil empleados en distintas partes del mundo también le daba una sensación de estar atrapado, de ya no poder hacer experimentos. "No puedo permitirme no vender", lo cita la revista Vogue.

Y ciertamente, nunca dejó de vender.

"Giorgio Armani se centra en el estilo, no en la moda", dijo Franca Sozzani, la difunta editora jefe de Vogue Italia, y explicó que los grandes diseñadores de la historia "encuentran su estilo y se aferran a él, y eso es lo que él ha hecho". 

Tal vez esa es la respuesta para quienes, en una situación hipotética, quisiéramos vestirnos para asistir al funeral de Giorgio Armani, que lo hiciéramos con comodidad, elegancia pero con fidelidad a nuestro propio estilo.