AP.- La dietilamida del ácido lisérgico (LSD por su nombre en inglés) redujo los síntomas de ansiedad en los voluntarios de un estudio de etapa intermedia publicado este jueves, allanando así el camino para la realización de pruebas adicionales y la posible aprobación médica de la droga psicodélica cuya venta actualmente es ilegal en México, Estados Unidos y otros países.
En la prueba clínica del fabricante de medicamentos Mindmed, varios pacientes con trastorno de ansiedad moderada o severa recibieron diversas dosis de LSD, y tuvieron beneficios que duraron hasta tres meses, que fue el tiempo en que se les dio seguimiento, y la mitad de ellos se consideró en remisión.
La compañía planea realizar estudios de seguimiento para confirmar los resultados y luego solicitar la aprobación de la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA).
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A partir de la década de 1950, se han publicado diversas investigaciones explorando los usos terapéuticos del LSD, aunque la mayoría de ellos no cumplían con los estándares modernos. Menos lo hacían las experiencias de 1962 y 1963 que el psicólogo Timothy Leary y sus voluntarios hacían en sus retiros en Zihuatanejo, México.
Frederick Barrett, quien dirige el centro psicodélico de la Universidad Johns Hopkins y no participó en el nuevo estudio, comenta que lo ve "como un paso para revivir la investigación (sobre el LSD), aplicando nuestros estándares modernos y determinando cuáles son los verdaderos costos y beneficios de estos compuestos", declaró a The Associated Press.
La investigación psicodélica está resurgiendo
Los psicodélicos están en medio de un resurgimiento popular y científico, con conferencias, documentales, libros y revistas médicas explorando su potencial para condiciones como la depresión, la ansiedad y el trastorno de estrés postraumático.
El resurgimiento es también oficial en Estados Unidos, pues la FDA ha designado a la psilocibina, el MDMA y ahora el LSD como potenciales terapias "innovadoras" basadas en resultados preliminares. Aun así, las drogas psicodélicas no han tenido un camino fácil hacia el mercado.
La FDA rechazó año pasado el MDMA, sigla para la 3,4-metilendioximetanfetamina también conocida como "éxtasis", como tratamiento para el trastorno de estrés postraumático (TEPT), citando métodos de estudio defectuosos, posible sesgo en la investigación y otros problemas.
Ahora, la nueva investigación sobre el LSD, cuyo reporte fue publicado este jueves por el Journal of the American Medical Association, aborda algunos de esos problemas.
El MDMA, al igual que muchos otros psicodélicos, fue probado en combinación con horas de terapia de conversación por profesionales de la salud capacitados. Ese enfoque resultó problemático para los revisores de la FDA, quienes dijeron que era difícil separar los beneficios de la droga de los de la terapia.
Para el estudio de LSD se adoptó un enfoque más simple: los pacientes recibieron una sola dosis de LSD, bajo supervisión profesional pero sin terapia, y luego fueron seguidos durante aproximadamente tres meses.
Sin embargo, el artículo no detalla cómo se preparó a los pacientes para la experiencia o qué tipo de seguimiento recibieron, lo cual es crucial para entender la investigación, señaló Barrett.
"En muchos casos, las personas pueden tener experiencias subjetivas tan poderosas que pueden necesitar hablar con un terapeuta para ayudarlas a darles sentido", agregó el experto.
La ansiedad disminuyó, pero quedan preguntas
Para el estudio, los investigadores midieron los síntomas de ansiedad en casi 200 pacientes que recibieron aleatoriamente una de cuatro dosis de LSD o un placebo. El objetivo principal era encontrar la dosis óptima de la droga para el tratamiento de la ansiedad, y cabe destacar que el LSD puede causar intensas alucinaciones visuales y ocasionalmente sentimientos de pánico o paranoia.
A las cuatro semanas, los pacientes que recibieron las dos dosis más altas tenían puntuaciones de ansiedad significativamente más bajas que aquellos que recibieron placebo o dosis más bajas. Después de 12 semanas, el 65% de los pacientes que tomaron la dosis más efectiva de LSD (100 miligramos) continuaron mostrando beneficios y casi el 50% fueron considerados en remisión.
Los efectos secundarios más comunes incluyeron alucinaciones, náuseas y dolores de cabeza.
Por su parte, los pacientes que recibieron píldoras de placebo también mejoraron, un fenómeno común en estudios de psicodélicos y psiquiátricos en general, pero sus cambios fueron de menos de la mitad del tamaño de aquellos que recibieron la droga real.
Sin embargo, la investigación no fue inmune a los problemas vistos en estudios similares. Primero, porque la mayoría de los pacientes pudieron adivinar correctamente si habían recibido LSD o una píldora de placebo, socavando el enfoque "ciego" que se considera crítico para establecer objetivamente los beneficios de un nuevo medicamento.
Además, una parte significativa de los pacientes en ambos grupos, placebo y tratamiento, abandonaron el estudio temprano, reduciendo el conjunto final de datos. Tampoco estaba claro cuánto tiempo podrían continuar beneficiándose los pacientes.
Mindmed está llevando a cabo otros dos grandes ensayos que seguirán a los pacientes durante un período de tiempo más largo y, si tienen éxito, se presentarán para la aprobación de la FDA.
"Es posible que algunas personas necesiten un nuevo tratamiento. Cuántos tratamientos adicionales, aún no lo sabemos, pero el efecto duradero es bastante significativo", señaló el doctor Maurizio Fava, del Hospital Mass General Brigham, autor principal del estudio y asesor de Mindmed.
Interés de la administración Trump
El secretario de Salud Robert F. Kennedy Jr. y otros funcionarios de la actual administración de Estados Unidos han expresado interés en la terapia psicodélica, sugiriendo que podría recibir una revisión acelerada para veteranos y otros que sufren heridas psicológicas.
La ansiedad es uno de los trastornos mentales más comunes. Un reporte de abril de 2024 de la Secretaría de Salud en México indica que 19.3% de la población adulta padece síntomas severos de ansiedad y más de 30% los presenta de forma leve o moderada. En Estados Unidos, según los Institutos Nacionales de Salud, afectando a casi el 3% de los adultos.
Los tratamientos actuales para esta condición de salud mental incluyen psicoterapia, antidepresivos y medicamentos contra la ansiedad como las benzodiazepinas.
El LSD, de Zihuatanejo al nuevo estudio
En las décadas de 1950 y 1960 se publicaron más de mil artículos documentando el uso del LSD para tratar la adicción al alcohol, la depresión y otras condiciones. Pero surgió una fuerte reacción del gobierno federal de EU a finales de la década de 1960, cuando activistas a favor de cambios sociales y que se oponían a las guerras, como Timothy Leary, promovieron los alucinógenos.
Leary incluso fue calificado por el presidente estadounidense Richard Nixon como "el hombre más peligroso" de EU, donde fue arrestado 36 veces, y se sabe que el gobierno de ese país influyó para que se cancelaran las experiencias que el psicólogo hacía en Zihuatanejo, México, donde no había regulación sobre el uso de los psicodélicos.
Una ley de 1970 que clasifica al LSD y otros psicodélicos como drogas con alto potencial de abuso esencialmente detuvo la investigación en Estados Unidos.
De hecho, cuando un puñado de organizaciones sin fines de lucro comenzó a reevaluar las drogas en las décadas de 1980 y 1990, se centraron en alucinógenos menos conocidos como el MDMA y la psilocibina, el ingrediente principal de los hongos alucinógenos, para evitar las controversias históricas en torno al LSD.
"El LSD estaba ahí al alcance de todos, pero Mindmed fue la primera compañía que realmente decidió evaluarlo", dijo Fava.