ESTILO DE VIDA

Las cinco consideraciones sobre el amor que siguen vigentes después de 25 siglos
Miércoles 11 de Febrero de 2026
RUMBO AL 14 DE FEBRERO

Las cinco consideraciones sobre el amor que siguen vigentes después de 25 siglos

Para Aristóteles, el amor no era la pasión intensa ni los grandes gestos un día al año, sino "un compromiso constante para ayudar a la persona amada a convertirse en su mejor versión mediante prácticas cotidianas de cuidado", señalan filósofos actuales

Una pareja se abraza en la Alameda Central el 21 de enero de 2026, Día Internacional del Abrazo.Créditos: Cuartoscuro
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Las vísperas del 14 de febrero, día Día del Amor y la Amistad o de San Valentín se llenan, por un lado, de artículos y servicios para que quienes forman parte de una pareja se puedan hacer regalos —a cual más ostentoso mejor—, y por otro, de artículos y reflexiones que consideran que el amor no es cuestión de gastar ni de celebrarse en un único día.

Por ejemplo, The Associated Press, tras hacer diversas entrevistas, señala que "los terapeutas animan a las parejas que desean intimidad y una conexión más profunda a centrarse menos en gestos grandiosos y más en expresar su amor con actos mundanos que reconozcan aquello que es importante para su pareja".

Esta última tendencia, al menos en la llamada cultura occidental, es de todo menos nueva, como señalan Janset Özün Çetinkaya y Ian James Kidd, profesores de filosofía de la Universidad de Nottingham, en un artículo donde explican por qué Aristóteles, el filósofo del siglo IV antes de Cristo hubiera odiado el Día de San Valentín.

Para Aristóteles (384-322 a. C.), hacer una celebración ostentosa del amor es malinterpretar su verdadera naturaleza, señalan Özün y Kidd en un artículo publicado este miércoles en The Conversation y retomado por la agencia Reuters.

De acuerdo con el filósofo griego, "la verdadera forma de amor no era la pasión intensa ni los grandes gestos un día al año. En cambio, es un compromiso constante para ayudar a la persona amada a convertirse en su mejor versión mediante prácticas cotidianas de cuidado".

Aristóteles escribió extensamente sobre el amor, la amistad y su lugar en una buena vida, señalan Özün y Kidd sobre todo en el libro "Ética a Nicómaco", "llamada cariñosamente en honor a su hijo" y que es "una obra clásica sobre la virtud y la felicidad", en la que parte de la base de que los humanos somos sociales y que somos criaturas que "se emparejan".

Cinco pasos para amar

Ante todo, Aristóteles decía que deberíamos amarnos a nosotros mismos. "Esto podría sonar a celebración del narcisismo, a un evangelio para la era del selfie. Pero Aristóteles quería decir que amar verdaderamente a alguien significa amarle como otro yo, extendiendo nuestro amor propio al otro".

Esta forma de amar, señalan los autores, es un proceso de cinco partes:

  1. Amarte a ti mismo significa desear y promover tu propio bien. Haz lo mismo por tu ser querido. Desea y promueve todo lo que sea de su interés.
  2. Trabaja por su seguridad como lo harías por la tuya.
  3. El amor propio significa disfrutar de tu propia compañía y disfrutar recordando tiempos pasados y anhelando los buenos tiempos venideros. Desea y disfruta también de su compañía, en una vida compartida de intereses, compromisos y esperanzas.
  4. Asegúrate de que tus deseos sean racionales y de que sólo desees cosas que formen parte de una "vida noble y fina": una vida virtuosa, racional y llena de relaciones significativas.
  5. Expresa y experimenta abiertamente tus penas y placeres. Busca constantemente lo que te da placer y evita lo que te causa dolor. Por tu ser amado, reconoce y comparte sus penas y placeres, como si fueran tuyos.

Epílogo: ni posesión ni propiedad

Una pareja se besa frente a uno de los lagos del Bosque de Chapultepec. Crédito: Cuartoscuro 

Özün y Kidd señalan que para Aristóteles, el amor "proviene de la sensación de que el amante es 'mío'", y aclaran que "si esto suena desagradable para un oído moderno, (el filósofo) no estaba hablando de propiedad".

De acuerdo con los tres filósofos —los dos contemporáneos y el antiguo— "al decir 'mi amado es mío', me refiero a que 'pertenecemos juntos en una vida compartida'", y aclaran que del mismo modo que no soy dueño de mi dedo ni de mi mano, que son parte de mí, "no soy dueño de mi ser amado, pero él pertenece a nuestra relación amorosa, de la que yo también formo parte".

Aristóteles también consideraba a los amantes como amigos que pasan tiempo juntos y se apoyan mutuamente".

También pensaba que un amante se hace mejor para su persona amada:

"Amar es una práctica de superación personal constante por el bien de la otra persona".