Cómo se ha visto con los actuales brotes de sarampión en México, se trata de una enfermedad viral muy contagiosa que afecta sobre todo a los niños y se transmite por gotículas o aerosoles procedentes de la nariz, boca y faringe de las personas infectadas.
De acuerdo con la Organización Panamericana de la Salud (OPS), que recientemente emitió una alerta epidemiológica para todo el continente en la que México tiene el mayor número de casos y muertes, los primeros síntomas suelen aparecer entre ocho y 12 días después de la infección, y son los siguientes:
- fiebre alta,
- rinorrea o flujo nasal,
- ojos rojos y
- pequeñas manchas blancas en la cara interna de la mejilla.
Algunos días después aparece el llamado exantema, las características manchas rojas, que "comienza en la cara y cuello, y se va extendiendo gradualmente al resto del cuerpo".
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No hay tratamiento
Desafortunadamente, hasta el momento "no hay tratamiento específico para el sarampión", señala la Organización Mundial de la Salud (OMS) y aunque la mayoría de los pacientes se recuperan en dos o tres semanas, en algunos casos puede causar complicaciones graves e incluso la muerte.
Las complicaciones, que se presentan sobre todo en niños malnutridos y pacientes inmunodeprimidos, incluyen: ceguera, encefalitis, diarrea intensa, infecciones del oído con riesgo de sordera y neumonía.
El sarampión es una enfermedad prevenible por la vacunación, pero "cualquier persona no inmune (ya sea porque no se ha vacunado o porque no desarrolló inmunidad tras vacunarse) puede infectarse por el virus del sarampión", señala la OMS.
"Los niños pequeños no vacunados y las personas embarazadas corren mayor riesgo de sufrir complicaciones graves", añade la OMS.
Quién se tiene que vacunar en el brote actual
Al ser prevenible por vacunación, el sarampión es una enfermedad que se presenta "en países con bajo ingreso per cápita o con sistemas de salud deficientes que no alcanzan a vacunar a todos los niños", señala la OPS.
Esto significa que, en general, quienes tienen que vacunarse en México son, sobre todo, los niños pequeños que, dado que en los últimos años se redujo la vacunación contra el sarampión, aún no tengan sus vacunas; pero no exclusivamente ellos.
De acuerdo con la Universidad Nacional Autónoma de México, la protección óptima se alcanza con dos dosis de las vacunas triple viral (sarampión-rubéola-parotiditis) y doble viral (sarampión-rubéola o SR).
"Todas las niñas y niños a partir de los 18 meses de edad deben contar con dos dosis de vacuna" y las personas de 10 a 39 años "deberán recibir un refuerzo con una dosis de SR si tienen esquemas incompletos o no recuerdan cuántas dosis tienen".
Además, de acuerdo con información publicada por la Universidad Autónoma Metropolitana en su sitio de Facebook, hay también casos casos en que las personas adultas deberían vacunarse (salvo quienes nacieron antes de 1957, que casi con toda seguridad ya tuvieron sarampión y son inmunes).
Para quienes nacieron entre 1957 y 1989, la recomendación de la UAM es que se vacunen ahora si no fueron vacunados ni les ha dado sarampión, o si no saben o no se acuerdan que hayan tenido estas formas de inmunización.
Las personas nacidas entre 1990 y 2006 deberían vacunarse si no tienen o no se acuerdan de haber recibido las dos dosis de la vacuna contra la enfermedad.
Es recomendable que las personas que no necesiten vacunarse no lo hagan, a fin de permitir que las vacunas alcancen para quienes sí las requieren.
Pero quienes no están seguros de haber sido vacunados o de haber tenido sarampión es importante que se vacunen, ya que una persona infectada puede originar hasta 18 infecciones secundarias, aún si no tienes síntomas graves.
Tratamiento
No existe un tratamiento específico para el sarampión. La atención debe centrarse en aliviar los síntomas, dar confort a la persona afectada y prevenir complicaciones.