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Buenas noticias en conservación: el loro kakapo podría tener una temporada récord de reproducción
Martes 24 de Febrero de 2026
NUEVA ZELANDA

Buenas noticias en conservación: el loro kakapo podría tener una temporada récord de reproducción

Después de que hace medio siglo se creía que esta especie de ave no voladora se había extinguido, se ha logrado cuadruplicar la pequeña población que se encontró

Kohengi, una lora kakapo, observa a la cámara mientras protege tres huevos en la isla Anchor, el 3 de febrero de 2026.Créditos: AP
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AP.- Hace 50 años, se creyó que la única especie de loro no volador del mundo, el kakapo de Nueva Zelanda, había desaparecido; sin embargo, el hallazgo de algunos ejemplares y un improbable empeño de conservación parece estar funcionando para darle esperanza a esta especie que aún tiene "todas las de perder".

El kakapo no sólo no vuela, es pesado, lento y, francamente, demasiado apetitoso para sobrevivir rodeado de depredadores; además, adopta una actitud descaradamente relajada respecto a su reproducción.

Pero el destino de esta ave nocturna y solitaria, endémica de Nueva Zelanda, comienza a inclinarse hacia la supervivencia por el proyecto de conservación que ha incrementado la población desde 50 a más de 200 ejemplares en tres décadas.

Este año, además, una cosecha abundante de las bayas favoritas esta especie parece haberles despertado un inusual entusiasmo para aparearse; así que quienes trabajan para salvar a estos loros esperan un número récord de polluelos en febrero, lo que acercaría al kakapo a desafiar lo que hasta hace poco se creía una extinción segura.

Loros apestosos

El kakapo es una criatura majestuosa que vive de 60 a 80 años y tiene una apariencia inusual, pero las posibilidades de verlos en su hábitat, que actualmente se limita a tres pequeñas islas remotas frente a la costa sur de Nueva Zelanda, son escasas.

Cada ejemplar puede pesar más de tres kilogramos; su cara se parece a la del búho, tiene bigotes y un plumaje moteado en verde, amarillo y negro que imita los juegos de luces y sombras del suelo del bosque.

"Los kakapos también emiten un olor muy fuerte", apuntó Deidre Vercoe, gerente de operaciones del programa de kakapos del Departamento de Conservación. "Huelen a almizcle y frutas... un aroma magnífico"; pero ese olor penetrante se convirtió en una mala noticia para estos loros cuando los humanos llegaron a Nueva Zelanda hace cientos de años.

Con la introducción de ratas, perros, gatos y armiños, así como la caza por parte de la gente y la destrucción de los hábitats forestales nativos, se condenó a las antes prósperas especies de aves no voladoras del país —entre ellas el kakapo, pero no es la única— a la casi extinción o a la extinción total.

Un miembro del personal del Departamento de Conservación de Nueva Zelanda sostiene a los polluelos de loro kakapo Tiwhiri A1 y Tiwhiri A2 en la isla Anchor, en febrero de 2026. Crédito: AP

En 1974 no se sabía que existiera ningún kakapo. No obstante, los conservacionistas continuaron su búsqueda y, a finales de esa década, descubrieron una nueva población de estas aves. Revertir su suerte no ha sido sencillo.

Las aves esperan años o décadas para reproducirse

Una de las razones por las que la población de kakapos ha crecido lentamente es que su reproducción es —como todo en estas aves— peculiar. Pueden pasar años o incluso décadas entre nidadas exitosas.

La temporada de reproducción sólo ocurre cada entre dos y cuatro años, y sólo se da en respuesta a la producción abundante de frutas de los árboles rimu, ya que se necesita una enorme fuente de alimento para que los polluelos sobrevivan. La última vez que esto ocurrió fue en 2022.

Sin embargo, no se sabe exactamente cómo las aves adultas se dan cuenta de que hay una cosecha abundante.

"Probablemente estén allá arriba, en lo alto de los árboles, evaluando la fructificación", señaló Vercoe. "Cuando hay una cosecha abundante en desarrollo, de alguna manera se sintonizan con ella".

Y ahí es cuando las cosas se ponen realmente extrañas. Los kakapos macho se colocan en nidos que excavan en forma de cuenco en el suelo y emiten sonidos retumbantes, seguidos de ruidos conocidos como "ching", similares al rechinido de resortes oxidados en un colchón.

Esos ruidos, que en noches despejadas se escuchan a través del bosque, atraen a las hembras kakapo a los cuencos. Una hembra puede poner hasta cuatro huevos y cría sola a sus polluelos.

Desde enero, los admiradores de las aves han tenido una visión excepcional del proceso a través de una transmisión en vivo que muestra el nido subterráneo de Rakiura, una kakapo de 23 años, en la isla de Whenua Hou, donde ha puesto tres huevos, dos de ellos fértiles.

Medición del tamaño de un huevo de loro kakapo en la isla Whenua Hou en febrero de 2026. Crédito: AP

La supervivencia de la especie es tan precaria que los huevos han sido intercambiados por sustitutos falsos, mientras que los verdaderos se incuban bajo techo.

El martes de la semana pasada, un técnico reemplazó los huevos falsos por el primer huevo, a punto de eclosionar. La kakapo se mantuvo a distancia mientras se hacía el cambio, pero regresó rápidamente al nido. El polluelo nació poco más de una hora después. Se espera que el segundo huevo real sea añadido en cuestión de días.

Las aves nativas son muy queridas en Nueva Zelanda

Quizá lo único más extraño que el kakapo sea todo lo que han hecho los neozelandeses para salvarlo. Cuadruplicar su población en las últimas tres décadas ha requerido mudarlos a tres islas remotas libres de depredadores y llevar a cabo una microgestión de cada relación amorosa de los loros.

"Hacemos todo que podemos para asegurarnos de que no pierdan más diversidad genética", explicó Vercoe. "Gestionamos eso cuidadosamente y buscamos las mejores compatibilidades posibles en cada isla".

Cada ave tiene un nombre propio y es monitoreada por medio de un pequeño rastreador de mochila, porque si una desaparece, es casi imposible encontrarla.

"No tenemos la Torre Eiffel ni las pirámides, pero sí tenemos al kakapo y al kiwi", expresó Vercoe. "Es un verdadero deber de Nueva Zelanda salvar a estas aves".