EFE.- "Llevamos tiempo ya viviendo el apocalipsis", aseguró László Krasznahorkai, premio Nobel de Literatura 2025, este miércoles en su primera aparición pública fuera de Hungría tras recibir el galardón.
En reunión con la prensa en el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona, Krasznahorkai habló del "momento convulso" que vive el mundo y recordó con una sonrisa que la autora estadounidense Susan Sontag ya le bautizó hace unos años como "el maestro del apocalipsis".
A lo cual se puede añadir que en octubre de 2025, cuando el Comité del Nobel de Literatura le concedió el principal galardón de las letras al escritor húngaro, en el fallo destacó su "obra convincente y visionaria que, en medio del terror apocalíptico, reafirma el poder del arte".
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"Creo que el mundo siempre ha sido convulso, que llevamos tiempo ya viviendo en el apocalipsis porque es algo continuo, es algo que está sucediendo y no es que tenga que llegar", dijo a la prensa.
La palabra patria, "pegajosa y sucia"
El escritor reconoció que, según "se hace mayor", tiene una visión más "templada" sobre qué debe hacerse con este mundo y con quienes lo gobiernan; aunque de joven sí tenía claro que la única salida era "la revolución radical". Además, se mostró crítico con las instituciones de poder "de las que en realidad no se sabe nada".
"Los políticos no dicen nada nunca en sus alocuciones pero toman decisiones con enormes consecuencias para todos", lamentó el escritor, quien afirmó que, hoy por hoy, detrás del poder lo único que hay son "ansias de dinero".
Krasznahorkai repartió palabras de crítica para tecnócratas como Elon Musk, para la China "de los satélites" y para el presidente ruso, Vladímir Putin, a quien calificó de "un mal hombre".
Aunque sus críticas más emocionales se dirigieron al primer ministro húngaro, Viktor Orbán, al que no se ha referido por el nombre, quizá porque, según expuso, "muchos húngaros en el extranjero sufren represalias por criticar al actual gobierno".
"Para mí la palabra 'patria' ahora es algo pegajoso y sucio. Es una sensación horrible porque estás hablando del lugar donde naciste, en el que fuiste feliz cuando eras un niño y no sabías lo que te esperaba", dijo.
El autor de "Tango satánico", "El barón Wenckheim vuelve a casa" o "Guerra y guerra", reconoce que tiene una dualidad, una lucha interior entre el conformismo y la rebelión, aseveró que en Hungría algunas personas, como él, tienen "esperanza" de que pueda ocurrir algún "cambio" en las elecciones del 12 de abril.
"Y, si no, pues le diría a los húngaros que habrá que huir del país", añadió.
"Hombre de otro tiempo"
Krasznahorkai, reconocido por su obra compleja, lenta pero con algo de humor, subrayó que ante el panorama mundial, él se sujeta de "la cultura de calidad, en la alta cultura", a la cual reivindica frente "a lo ordinario de Hollywood".
Defensor del arte frente a la tecnología, Krasznahorkai dijo sentirse un "hombre de otro tiempo" que prefiere la máquina de escribir o el lápiz y la pluma a la tecnología.
Aunque en su visita a Barcelona no mencionó que este próximo a retirarse, sí reconoció que el brazo y la mano con la que escribe (la izquierda) cada vez le "duelen más".