AP.- En Estados Unidos, a nivel nacional, el porcentaje de alumnos de cuarto grado considerados competentes en lectura se sitúa apenas por encima del 30%, mientras que la competencia lectora ha caído cuatro puntos porcentuales desde 2019. Ante este panorama, hospitales y pediatras están ayudando.
Por ejemplo, el Hospital Infantil Nationwide, en Columbus, Ohio, ha comenzado a evaluar las habilidades de lectoescritura de los niños a partir de los tres años durante las visitas al pediatra. La idea es detectar temprano las dificultades de lectura y orientar a los padres sobre cómo ayudar a sus hijos.
"Todos están haciendo evaluaciones del desarrollo, todos están hablando con los padres repetidamente. Así que esta es una oportunidad", apuntó Sara Bode, directora médica de salud escolar del Nationwide, que eligió las clínicas que ofrecerían las evaluaciones en parte por su cercanía a escuelas con puntajes bajos en las pruebas de preparación para el kínder.
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En los planteles que forman parte de la organización Columbus City Schools, más del 63% de los niños de kínder estaban rezagados en habilidades de lenguaje y lectoescritura durante el ciclo escolar 2024-2025, según datos de la evaluación estatal de preparación para el kínder.
El papel de hospitales y pediatras
Las evaluaciones de lectoescritura no suelen realizarse en entornos médicos, pero varios centros destacados de atención pediátrica, como el Hospital Infantil de Boston, promueven recursos de alfabetización temprana para las familias, un reconocimiento de la importancia de la lectura para el desarrollo de un niño.
Se ha comprobado, que los niños que ingresan al kínder con menor habilidad lectora a menudo tienen dificultades para ponerse al día en grados posteriores.
Casi tres cuartas partes de los niños de kínder que obtienen resultados en el 20% más bajo de los estudiantes en los exámenes de preparación permanecen en el 20% más bajo de su clase para quinto grado, según The Children's Reading Foundation, una organización sin fines de lucro.
Lectoescritura y desarrollo infantil
Las evaluaciones médicas del desarrollo infantil se suelen enfocar en aspectos como gatear, caminar o hablar a determinadas edades. Pero un niño podría sobresalir en una evaluación pediátrica estándar y aun así estar rezagado en otras áreas necesarias para estar listo para el kínder, señaló Bode.
Para abordar ese dilema, en su hospital pediátrico se implementaron evaluaciones de lectoescritura en aproximadamente la mitad de sus 13 clínicas, asignando un coordinador de alfabetización a cada una.
El programa se lanzó en 2022 y desde entonces ha realizado más de 2 mil 400 evaluaciones. Muchos de los niños provienen de poblaciones con grandes necesidades, ya que Nationwide atiende a familias sin seguro o inscritas en Medicaid.
Contar con apoyo fuera del sistema educativo para identificar dificultades de lectura de forma temprana es un paso en la dirección correcta, pero elegir la herramienta de evaluación adecuada es clave, afirmó Devin Kearns, profesor de alfabetización temprana en la Universidad Estatal de Carolina del Norte.
Los coordinadores de Nationwide utilizan una herramienta que evalúa a los niños mientras leen un libro durante las visitas de atención primaria, ya sea en inglés o en español. Se necesitó algo de práctica para ajustar el momento —por ejemplo, evitar hacerlo después de las vacunas, cuando los niños estaban molestos—, pero las evaluaciones de lectura toman sólo unos 10 minutos.
Después de que un niño completa la evaluación, el coordinador puede elaborar un plan de lectoescritura personalizado que destaque las áreas que necesitan más práctica.
La visita también es una oportunidad para mostrar actividades que los padres pueden hacer en casa con sus hijos, como leer un libro en voz alta, indicó Carneshia Edwards, quien encabeza el equipo de preparación para el kínder del hospital.
Epílogo de familia con herramientas
Antes de que Juri Sleet completara su evaluación de lectoescritura a los tres años, su abuela, Quintina Davis, temía que Juri no tuviera suficientes oportunidades de aprendizaje temprano. Pero reunirse con la coordinadora de alfabetización en su clínica le abrió los ojos a Davis sobre todas las actividades que podía hacer en casa con Juri.
Después de cada evaluación, los coordinadores preparan kits de lectoescritura, una mezcla de herramientas y actividades para practicar en casa. En la preparación de estos materiales influyen los comentarios de maestros de las escuelas de la ciudad de Columbus sobre en qué necesitan ayuda los estudiantes cuando ingresan al kínder.
"Los padres son los primeros maestros, así que realmente tratamos de animarlos a sentarse con su hijo y, de alguna manera, trabajar con ellos antes de entrar al kínder", explicó Edwards.
Los coordinadores se mantienen en contacto con las familias con las que se reunieron en la clínica, y a veces remiten a los niños a programas de educación temprana. Cuando un niño regresa a la clínica un año después, el coordinador se reúne con él de nuevo.
En el caso de Juri, que ahora tiene cuatro años, la visita de seguimiento permitió dimensionar avanzó en el reconocimiento de letras, sonidos y palabras de uso frecuente.
"El objetivo es asegurarnos de que, para cuando empiece el kínder, esté absolutamente lista sin tener muchos desafíos. Así que, en este momento, creo que va en ese camino", indicó Davis.