Durante los últimos años, los alimentos ultraprocesados han demostrado ser poco nutritivos; ahora, una investigación, al demostrar que el consumo de estos productos disminuye las posibilidades de sobrevivencia de las personas que han sido tratadas contra distintos tipos de cáncer, concluye que son poco saludables por razones que van más allá de la nutrición.
El estudio hizo un seguimiento de 14.6 años, a 802 personas supervivientes de cáncer, y encontró que quienes "se encontraban en el tercio superior de consumo de alimentos ultraprocesados, en relación con su peso, presentaron una tasa de mortalidad un 48% mayor por cualquier causa y un 57% mayor por cáncer", en comparación con el tercio inferior.
Marialaura Bonaccio, autora principal de la investigación, destaca que sus resultados sugieren que "los efectos negativos para la salud no se explican únicamente por un perfil nutricional deficiente, sino que el nivel y la naturaleza del procesamiento industrial de alimentos influyen de forma independiente en los resultados de salud a largo plazo”.
En su investigación, publicada este miércoles en la revista Cancer Epidemiology, Biomarkers & Prevention, Bonaccio y su equipo llegaron a esta conclusión al analizar los datos entre las personas que comían ultraprocesados y quienes tomaban alimentos "más naturales" o con menos procesamiento pero con niveles de nutrición equivalentes.
Más allá de los nutrientes
Los alimentos ultraprocesados son poco saludables porque suelen ser bajos en nutrientes esenciales como vitaminas, minerales y fibra, señala un comunicado de la Asociación Americana para la Investigación del Cáncer (AACR) publicado este miércoles 4 de febrero, Día Mundial contra el Cáncer.
De acuerdo con el equipo de Bonaccio, a lo anterior se suma que "los métodos de procesamiento industrial introducen aditivos, saborizantes artificiales, conservantes, emulsionantes y altos niveles de azúcares añadidos y grasas que el cuerpo no está bien adaptado para procesar".
“Lo que las personas comen después de un diagnóstico de cáncer puede influir en la supervivencia, pero la mayoría de las investigaciones en esta población se han centrado únicamente en los nutrientes, no en el grado de procesamiento de los alimentos”, afirma Bonaccio, del Instituto Neurológico Mediterráneo (Neuromed) en Pozzilli, Italia.
Añade que “las sustancias implicadas en el procesamiento industrial de los alimentos pueden interferir con los procesos metabólicos, alterar la microbiota intestinal y promover la inflamación".
Bonaccio y sus colegas analizaron biomarcadores inflamatorios, metabólicos y cardiovasculares de los participantes, y sus resultados sugieren que el consumo de ultraprocesados genera un aumento de la inflamación y elevación de la frecuencia cardíaca, lo que "podrían explicar parcialmente" la mayor mortalidad.
Epílogo de un par de consejos
En el comunicado, la investigadora señala que el mensaje principal para el público es que reducir el consumo de ultraprocesados en general y cambiarlo hacia alimentos frescos, mínimamente procesados y cocinados en casa "es la estrategia más significativa y beneficiosa para la salud".
Añade que una forma práctica de lograr esa reducción "es revisar las etiquetas: es probable que los alimentos con más de cinco ingredientes, o incluso un solo aditivo alimentario, sean ultraprocesados".