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"Bezos está apagando las luces": despidos en el Washington Post y los temores del ocaso del periodismo
Sábado 7 de Febrero de 2026
LIBERTAD DE EXPRESIÓN

"Bezos está apagando las luces": despidos en el Washington Post y los temores del ocaso del periodismo

Público, extrabajadores y analistas consideran que los recortes en el diario cuyo lema es "la democracia muere en la oscuridad" implican riesgos para las instituciones en la era Trump, y no sólo en Estados Unidos

Un manifestante sostiene un recorte de la cara de Jeff Bezos que tiene en la frente la alabra "codicioso" afuera de la oficina del Washington Post el jueves 5 de febrero de 2026.Créditos: AP
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EFE.- Jeff Bezos "está apagando las luces", considera Claire Tran, quien durante dos años trabajó como editora de redes sociales en The Washington Post, el histórico periódico estadounidense que esta semana realizó un despido masivo de un numero aún no especificado de sus trabajadores

Los despidos en el Washington Post, el periódico que destapó el caso Watergate y cuyo lema es "la democracia muere en la oscuridad", ha despertado temores en Estados Unidos sobre el ocaso del periodismo y los riesgos que esto implica para la libertad de expresión y las instituciones en la era Trump. 

Una videoconferencia de apenas 12 minutos el 4 de febrero sirvió para que el director de The Washington Post (TWP), Matt Murray, confirmara a los empleados el rumor que circulaba desde hacía semanas: el diario reestructuraba su plantilla con una importante ronda de despidos.

Aunque no se ha revelado el número exacto de puestos eliminados, el periódico The New York Times ha informado que alrededor de 300 de los 800 trabajadores del Post habrían sido despedidos. Otras fuentes apuntan al 30% de la plantilla.

Desaparecen las secciones de deportes, de libros y el pódcast diario “Post Reports”.

La información local y la internacional, emblemas del rotativo, se reducen drásticamente y se prescinde de corresponsales extranjeros y enviados especiales, lo que supone la desaparición de todo el equipo de Oriente Medio y de Ucrania.

De diario familiar a símbolo global 

The Washington Post, que se publicó por primera vez el 6 de diciembre de 1877 con una edición de cuatro páginas que costaba tres centavos, ha evolucionado de periódico familiar local a institución nacional y símbolo de la libertad de expresión, no solo en Estados Unidos.

El paradigma de lo que representa es, sin duda, el caso Watergate, aquella noticia local que derivó en el terremoto político que movió los cimientos de la Casa Blanca y acabó con la presidencia del republicano Richard Nixon en 1974.

Jeff Bezos, fundador de Amazon y uno de los hombres más ricos del mundo, compró el periódico en 2013 y en su primera reunión lanzó un mensaje tranquilizador a la plantilla, que enfrentaba una situación financiera complicada, apuntando a una "nueva era dorada".

Tras conocerse los despidos de esta semana, aún no hay reacción de Bezos. Su última reflexión sobre el estado del periódico, de finales de 2024, fue "salvamos The Washington Post una vez y lo salvaremos de nuevo”.

Por eso, son muchas voces las que apuntan a que detrás de los recortes hay algo más que una cuestión financiera. "La destrucción del Post es parte de un plan", lamenta la periodista Ashley Parker en un artículo en The Atlantic.

También Marty Baron, exdirector ejecutivo de The Washington Post, que lleva meses alertando de que esto podía ocurrir, acusó a Bezos de tomar decisiones “mal concebidas”, como ordenar que el periódico no respaldara a ningún candidato presidencial en 2024, y denunció los “intentos inquietantes de congraciarse con el presidente Trump”.

Sin embargo, no todos los periodistas se sienten con las misma libertad para expresar su opinión.

Sarah Kaplan, periodista del Washington Post, protesta frente a la oficina del diario con un letrero que dice "La democracia muere sin periodistas"; otra manifestante tiene uno que dice "La democracia muere con los billonarios". Crédito: AP

"No asesinen al Post"

El pasado jueves, en una mañana gélida y luminosa, entre los restos de la nieve de la última tormenta que cayó en la capital de Estados Unidos, hubo una protesta a las puertas del edificio One Franklin Square, la sede en Washington del periódico.

Centenares de personas coreaban consignas, llevaban camisetas rojas revindicativas y pancartas, algunas con lemas como "Don´t murder The Post" ("No asesinen al Post").

Pero también había mucho silencio. Muchos periodistas, aún en plantilla, rehusaban contestar preguntas sobre los despidos. "Entiéndelo, es muy delicado" o "seguimos trabajando aquí", eran algunas de las escuetas respuestas.

Otros pedían anonimato, pero sí se atrevían a verbalizar sus temores. "Es un día muy triste. Este periódico es una defensa esencial contra cambios aterradores en nuestra política y cultura. Creo que estamos al borde de dejar de ser una democracia libre y, en algunos casos, ya hemos pasado a un modelo autoritario", reconocía un periodista que suma varias décadas en el diario.

Algunos, más jóvenes y quizá con menos que perder, se lanzaban a dar al menos su nombre (sin más datos), como Timmy, "a mí no me han despedido, pero me enfurece saber que el dueño de esta empresa tiene el poder de cambiar las cosas, y no dice nada. Creo que hay un motivo oculto... quizá algo con Trump".

Otros antiguos colegas de The Washington Post se acercaron a la protesta de esta semana en señal de solidaridad, como Tom Jackman, reportero en la sección local durante 27 años, que aseguraba que lo que está ocurriendo "es desgarrador". 

"Creíamos que Bezos nos respaldaba. Dijo que lo hacía. Necesitamos hacer periodismo", añadió Jackman.

También participó Claire Tran, que trabajó como editora de redes sociales en el Post durante dos años, y denunció que "la frase la democracia muere en la oscuridad es cierta y Bezos está apagando las luces. Está dejando el periódico en la oscuridad".