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Activistas celebran las derrotas de Meta y YouTube, pero la verdadera batalla aún está por darse
Sábado 28 de Marzo de 2026
JUICIOS A REDES SOCIALES

Activistas celebran las derrotas de Meta y YouTube, pero la verdadera batalla aún está por darse

Si bien los fracasos legales de las grandes tecnológicas, aunque importantes desde los puntos de vista simbólico, no parecen ser suficientes para cambiar los modelos de negocios ni a la nueva economía basada en la atención, coinciden expertas

Padres exhiben una pancarta con los nombres de sus hijos, a quienes afirman haber perdido a causa de las redes sociales, frente al tribunal en Los Ángeles, California, después de que el jurado declarara a Meta y Google responsables de dañar la salud mental de los niños, el 25 de marzo de 2026.Créditos: Reuters
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"La era de la invencibilidad de las grandes tecnológicas ha terminado", le dijo Sacha Haworth, directora ejecutiva de The Tech Oversight Project, a The Associated Press tras conocerse los fallos en los que Google y Meta fueron encontrados culpables de hacer que sus plataformas de redes sociales, en particular YouTube e Instagram sean adictivas y engañan a los consumidores.

Sin embargo, para al menos tres expertas, las derrotas de las grandes tecnológicas, aunque muy importante desde un punto de vista simbólico e aparentemente incuestionable desde el legal, no lo es tanto en la práctica ni para la vida de las personas, y todavía hace falta mucho para que lo sea. 

Curiosamente, el primer caso que perdió Meta ha pasado un tanto desapercibido: fue el 24 de marzo de 2026, cuando un jurado de Santa Fe ordenó al conglomerado propiedad de Mark Zuckerberg pagar 375 millones de dólares por violar las leyes de protección al consumidor de Nuevo México. 

Al día siguiente, el 25, fue cuando un jurado de Los Ángeles declaró que Meta Platforms, dueña de Instagram, y Google, por YouTube, fueron negligentes en el diseño de sus plataformas y otorgaron, por lo pronto, tres millones de dólares en daños y perjuicios a la única demandante, conocida sólo por sus iniciales KGM.

“Las cifras en dólares acaparan los titulares, pero una multa de 375 millones de dólares contra una empresa valorada en 1.5 billones de dólares es insignificante”, señala Carolina Rossini, profesora de la Universidad de Massachusetts Amherst y directora del programa Iniciativa de Tecnología de Interés Público. 

Rossini aclara, en un artículo publicado en The Conversation que los 375 millones de dólares, aunque mucho mayores que los seis millones del caso de Los Ángeles, “representan menos del 2% de los 22 mil 800 millones de dólares de ingresos netos de Meta en 2025”. 

También señala que las acciones de Meta “subieron un 5% el día del veredicto de Nuevo México, lo que refleja cómo el mercado evaluó el impacto de la multa en la empresa".

En el caso de Los Ángeles, aún falta por determinar la indemnización por daños punitivos, "que se calculará en función del patrimonio neto de cada empresa y probablemente arroje una cifra muy diferente" a los tres millones que recibirá la demandante.

Ambas compañías han anunciado que apelarán la sentencia.

Engaño, prácticas desleales y falta de escrúpulos

El caso de los abogados demandantes en Santa Fe, Nuevo México, buscaba la protección infantil, pero la demanda era de protección al consumidor basada en acusaciones de engaño corporativo.

Así, el fiscal general de Nuevo México, Raúl Torrez, “no demandó a Meta por el contenido publicado por los usuarios” que pudiera ser perjudicial para los niños y jóvenes, “sino por sus declaraciones falsas sobre la seguridad de su propia plataforma”, aclara Rossini.

Este enfoque legal novedoso permitió el triunfo donde otras demandas se habían topado, durante tres décadas, con la Ley de Decencia en las Comunicaciones que exime a las plataformas de internet de responsabilidad por el contenido generado por sus usuarios.

“La demanda de Nuevo México, presentada en diciembre de 2023, se redactó teniendo muy presente este obstáculo. Planteaba una sola pregunta: ¿Mintió Meta a sabiendas a los consumidores de Nuevo México sobre la seguridad de sus productos?”, señala la experta.

El jurado respondió afirmativamente a todos los cargos, y su veredicto se basó en tres teorías legales distintas.

Primero, que hubo engaño directo, desde las declaraciones de Mark Zuckerberg ante el Congreso de EU, donde afirmó que la investigación sobre la adicción a la plataforma no era concluyente, hasta los materiales de orientación parental que omitían los riesgos conocidos de manipulación y explotación sexual.

La segunda teoría se basaba en prácticas desleales, y la evidencia se centró en lo que los propios ingenieros y ejecutivos de Meta sabían y luego decidieron ignorar, pues documentos internos mostraron advertencias reiteradas sobre, por ejemplo, la proliferación de material de abuso sexual infantil en las plataformas. La empresa ignoró estas advertencias por razones comerciales.

En cuanto a la tercera teoría, "era la de la falta de escrúpulos: aprovecharse de consumidores que carecían de la capacidad para protegerse. Los niños son el ejemplo más claro —añade Rossini—. No pueden evaluar los términos de servicio, no pueden negociar la arquitectura de la plataforma ni comprender las implicaciones neurológicas de un diseño que maximice la interacción”. 

Un precedente para una avalancha

El caso de KGM en Los Ángeles “puso a prueba una teoría diferente”, añade Rossini, pues se trataba de un juicio por lesiones personales, no de una acción coercitiva del gobierno.

Al término del juicio, el jurado declaró negligentes tanto a Meta como a YouTube en el diseño de sus plataformas y determinó que la negligencia de cada empresa fue un factor determinante en el daño causado a KGM. Meta es responsable del 70%; YouTube, del 30%. 

La indemnización compensatoria individual de 3 millones de dólares, por agravar la depresión, ansiedad, dismorfia corporal e ideas suicidas de KGM, "es modesta", comenta la experta, pero aún falta definir la indemnización punitiva, que se calculará en función del patrimonio neto de cada empresa “y probablemente arroje una cifra muy diferente”.

Sin embargo, el caso de KGM fue seleccionado de entre un grupo consolidado de cientos de demandas similares “para comprobar si la teoría de la responsabilidad por el diseño del producto podía superar un juicio con jurado, y así fue”, señala Rossini. 

Después del triunfo, cada uno del resto de los demandantes ahora litiga con una base más sólida, y las indemnizaciones son equivalente a la de KGM, aunque sea parcialmente, “la exposición financiera total para Meta y YouTube pasa de cientos de millones a miles de millones de dólares”.

En palabras de Rossini, el caso de KGM muy probablemente será “un precedente para una avalancha de casos”. Y aún así, hay escepticismo

La verdadera batalla está por llegar

Lori Schott (centro) recibe un abrazo mientras sostiene una foto de su hija tras el fallo en el juicio en la Corte Suprema de Los Ángeles, el 25 de marzo de 2026. Crédito: AP 

Quynh Hoang, profesora de Marketing y Consumo de la Universidad de Leicester, considera que la verdadera batalla aún está por darse, pues a pesar de los triunfos legales, “para los usuarios, el panorama práctico inmediato es menos claro”. 

Hoang considera que es improbable que Meta y YouTube realicen cambios significativos en sus plataformas mientras se resuelve el proceso de apelación. “Cualquier rediseño, si se produce, probablemente será gradual y cuidadosamente gestionado para minimizar la interrupción del modelo de interacción que impulsa sus ingresos”.

También llama la atención sobre el monto de las indemnizaciones que, al menos por el momento, son insuficientes para “reestructurar la economía basada en la atención y la vigilancia”.

“Mi investigación sobre el uso excesivo de dispositivos digitales, muestra que incluso las personas que son plenamente conscientes del problema y realmente desean reducir su tiempo frente a la pantalla encuentran extraordinariamente difícil hacerlo”, señala la experta también en un artículo en The Conversation.

Y aclara que esto “no se debe a la falta de fuerza de voluntad, sino a que las características que impulsan el uso compulsivo no son fallos del sistema. Son el sistema mismo, diseñado para maximizar la interacción y los ingresos publicitarios”.

Hoang señala que durante años, las grandes tecnológicas han depositado la responsabilidad de gestionar el tiempo de pantalla directamente en los individuos y los padres, “al tiempo que seguían diseñando productos específicamente creados para frustrar precisamente ese tipo de autorregulación”.

Al menos dos jurados ya han rechazado esta lógica. “Queda por ver si los tribunales, los reguladores y los legisladores presionarán lo suficiente para forzar un rediseño estructural real”, algo que ya está está haciendo la Comisión Europea, pues emitió recientemente la conclusión preliminar de que las características de diseño adictivas de TikTok infringen la Ley de Servicios Digitales de la Unión Europea.

Tras las derrotas, las batallas desconocidas

"Puedes prohibir el daño de hoy, pero ¿cómo sabes qué va a traer el mañana?", planteó Sarah Kreps, profesora y directora del Tech Policy Institute de la Universidad de Cornell entrevistada por AP.

Ya sea otra aplicación de redes sociales, la inteligencia artificial u otra tecnología nueva —añadió la experta—, aparecerán cosas nuevas.

"Y la gente acudirá en masa a ellas porque donde hay demanda, aparece una oferta para satisfacerla", concluyó.

Mark Zuckerberg, director ejecutivo de Meta Platforms, sale de la oficina del líder de la mayoría de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, John Thune, tras una reunión en el Capitolio el 26 de marzo de 2026. Crédito: Reuters