EFE.- El joven prodigio argentino del ajedrez, Faustino Oro, admitió este jueves en Moscú estar "un poco triste" por no haber logrado el récord de ser el más joven Gran Maestro de la historia; sin embargo, no cabía en sí de júbilo al conocer al que definió como "uno de los grandes campeones" de la historia del ajedrez: Anatoli Kárpov.
"Mucha suerte", le dijo Kárpov a Oro cuando se encontraron al término de la ceremonia oficial que puso punto final al torneo Aeroflot Open de Moscú.
Ambos ajedrecistas, uno de 12 años y el otro de 74, se apretaron la mano cuando Kárpov acudió al Hotel Carlton a entregar los premios a los ganadores del torneo en las categorías profesional, infantil y leyendas.
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Anatoli Kárpov fue campeón del mundo como representante de la Unión Soviética (1975-1985) y después como ajedrecista ruso (1993-1999).
"Un torneo duro"
Fue "un torneo duro. Un poco triste al final, ya que podía haber hecho mi última norma y el récord", dijo Oro a EFE al término del Aeroflot Open en el que se quedó a una partida de la hazaña de ser el Gran Maestro de ajedrez más joven de la historia.
"Lo bueno es que la norma (como se conoce a los desempeños de alto nivel en el ajedrez) probablemente la vaya a conseguir pronto. Sin el récord, pero probablemente me voy a convertir en Gran Maestro pronto", afirmó después de que el ansiado título se le escapara de las manos al perder su última partida en el torneo.
El adolescente, de 12 años, se mostró crítico consigo mismo: "Tuve unas partidas buenas, pero otras malas. El torneo estuvo bien en general. No ha sido el mejor torneo de mi vida, pero no es un mal torneo".
"No he jugado mal en general, pero hoy no he jugado una buena partida. De hecho he jugado una partida bastante mala", dijo, en alusión a su derrota ante el Gran Maestro ruso Aleksey Grevnev.
Oro añadió contrariado: "Pero si hoy hubiera jugado bien... El rival me dio oportunidades para poder ganar. El juego tenía que haber sido mejor y quizás lo hubiera conseguido".
Sin embargo, el joven restó importancia al récord, en comparación con el juego practicado en las nueve partidas disputadas desde el pasado sábado: "No es que sea tan importante el récord pero es un bonito recuerdo por decirlo de alguna manera", señaló.
Jugar bien y disfrutar
Faustino Oro se mostró contento y relajado en la ceremonia final, y haciendo eco del consejo que le dio el campeón por segundo año consecutivo en Moscú, Yan Nepómniashchi, subrayó que "lo que hay que hacer es jugar bien y disfrutar".
Ahora, se propone descansar en marzo y volver a los tableros en abril en un torneo en Menorca, pero se lleva un buen recuerdo de la capital de Rusia.
"La gente me ha tratado bien. Muy bonita, la ciudad de Moscú; y el torneo, bastante bien organizado", dijo.