EFE.- Este año, en la edición 45 de la feria de arte ARCOmadrid, casi la mitad de las galerías internacionales (66% del total de las presentes) llegaron a la capital española desde países latinoamericanos.
Fueron 11 galerías de Argentina, Brasil, Chile y México presentes en ARCOmadrid —que se celebró entre los días miércoles 4 y este domingo 8 de marzo—, lo que refuerza el vínculo que tiene este encuentro con el arte de la región.
Concebida como un espacio de presentaciones individuales, "Perfiles" / Arte Latinoamericano invita a detenerse y profundizar este año en la obra de un solo creador por galería, ya sea emergente o consagrado, individual o colectivo.
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Los artistas que se presentaron en este espacio no se agruparon por estilo ni por discursos afines, sino por lo que su curador, José Esparza Chong Cuy, definió como "una sensibilidad común hacia los contextos desde los cuales producen".
De acuerdo con Esparza, las obras de estos artistas "dialogan con historias locales, memorias compartidas y tensiones políticas concretas que traspasan fronteras, activando resonancias que permiten pensar el arte latinoamericano como un campo múltiple, consolidado y en constante transformación".
"Perfiles" / Latinoamérica apuesta por la convivencia entre nuevas generaciones, como Patricia Rengifo (Perú, 2000) y Paloma Contreras Lomas (México, 1991), que comparten espacio con artistas más consagrados como Roberto Jacoby (Argentina, 1944) o Agustina Woodgate (Argentina, 1981).
Presencia mexicana
La mexicana Paloma Contreras irrumpe con pinturas de gran formato, casi murales, llenas de líneas oscuras y toques mínimos de color.
Sus personajes deformados, ambiguos y grotescos dialogan con la cultura pop y el cómic, mezclando humor negro, política y referencias icónicas como Disney para contar historias invisibilizadas: violencia, desaparecidos. Sus títulos, irónicos y mordaces, funcionan como guiños que atraviesan la obra y acercan al espectador a su universo crítico.
Como explica la galerista María García Sainz, “toda su obra parte del dibujo y se centra en el paisaje denso y oscuro; a través de la fantasía nos hace reflexionar sobre esos cuerpos que no entran en la historia oficial”.
La artista combina sátira política, ciencia ficción y terror, construyendo lo que algunos críticos llaman un teatro grotesco del poder, donde figuras infantiles, animales o caricaturescas aluden a la desigualdad, la violencia y las élites económicas, como sugiere su serie "Plutocracia bebé".
México también está representado en ARCO por Miguel Cinta Robles (Oaxaca, 1997) artista que trabaja con prácticas experimentales vinculadas al territorio y a la materialidad del paisaje, la cual es una tendencia muy visible en la feria de este año, donde muchas obras reflexionan sobre la naturaleza, la ecología o las relaciones entre arte y entorno.
Más Latinoamérica
Para la peruana Patricia Rengifo (Yarinacocha, 2000), de origen shipibo-konibo, la obra artística está ligada a la memoria, la cosmovisión y los saberes de su comunidad, algo que incorporó desde niña al aprender a pintar ayudando a su padre, que fue pionero de la pintura indígena contemporánea peruana.
Roberto Jacoby, de Argentina, es pionero de la vanguardia conceptual desde los años 60 y privilegia la idea, la acción y la dimensión social del arte, usando textos, performances, medios de comunicación y proyectos colectivos. Este año, en Perfiles, exhibe piezas históricas como las camisetas “Yo tengo SIDA”, símbolo de su compromiso con la visibilización social.
Agustina Woodgate transforma objetos cotidianos —globos lijados, mapas intervenidos, pelo humano....— en potentes comentarios cuestionando sistemas sociales, geografías públicas o estructuras de poder.
Brasil es el país con más presencia en "Perfiles" con artistas como Ana Cláudia Almeida (Rio de Janeiro, 1993), Julia Gallo (1997), Kelton Campos Fausto (1996) y Gabriel Branco (1997).
Si Ana Almeida explora la materialidad y el gesto, combinando pintura, plásticos y telas para crear superficies que parecen vivas; Julia Gallo trabaja dibujo, pintura y animación para explorar cuerpo y movimiento; Kelton Campos Fausto combina pintura, video, cerámica y performance, incorporando referencias a espiritualidades afrobrasileñas y formas no racionales de conocimiento.
Por su parte, Gabriel Branco articula fotografía autobiográfica y pintura abstracta en un diálogo entre interioridad y ciudad, sus imágenes alternan entre lo íntimo y lo urbano, capturando momentos de la vida cotidiana de São Paulo.
También Puerto Rico está representado por Las Nietas de Nonó, dúo formado por Mulowayi y Mapenzi, que mezclan performance, archivo, materiales orgánicos e instalación para activar memorias ancestrales y abordar violencia, expropiación y justicia ambiental.
Más allá de Perfiles
Además allá de la sección específicamente dedicada al arte latinoamericano, el peso de los creadores de este continente se expande también al programa general de ARCOmadrid, que este año tiene la presencia de 206 galerías, la mayoría de España, pero también de otros 35 países para juntar a alrededor de mil 300 artistas.
Entre las 175 galerías internacionales presentes, muchos son los stands, de galeristas todas nacionalidades, que tienen como protagonistas a artistas hispanoamericanos, confirmando la fuerte presencia y proyección de lo hispano en el circuito contemporáneo internacional.
Destacan , por ejemplo, la presencia de Seba Calfuqueo (Chile, 1991), artista visual trans de origen mapuche cuya obra examina las tensiones entre identidad, territorio y colonialismo, y Valeria Maculan (Argentina, 1968), quien vuelve a ARCO con una obra situada en el límite entre pintura y escultura.
También están Miguel Roth (Argentina, 1978), con obras realizadas con el delicado papel japonés y composiciones de atmósfera íntima que evocan una especie de diario visual, y Mauro Giaconi (Argentina,1977), quien usa hierro y fragmentos arquitectónicos en esculturas e instalaciones que parecen desafiar la gravedad y el tiempo.
Esta breve selección, aunque la lista de latinoamericanos es considerablemente más larga, puede terminar con Esteban Peña (Colombia,1979), quien multiplica miles de lápices hasta transformarlos en geometrías de volumen que hipnotizan: el instrumento del dibujo convertido en materia escultórica donde prima lo minucioso de la línea y la exactitud visual.